Diseño en Venezuela

jueves, 18 de mayo de 2017

ANA WILHELM: EMPRENDIMIENTO, BRANDING Y DISEÑO


Tropical


Diseñar es tan importante como la estrategia, la gestión, la metodología y todo lo que “está detrás” para respaldar los productos y los servicios gráficos. Así lo ha entendido –y aplica-, la joven diseñadora Ana Wilhelm.


Cuando la conocí en el Congreso Signo 2015 me llamó la atención su perfil, diferente al común de los diseñadores jóvenes en Venezuela, que suelen desfallecer sólo por el oficio creativo. Para ella también es importantísimo ese aspecto, que además hace maravillosamente, pero su “factor diferencial” es el énfasis en la gestión del diseño y la estrategia de marca, porque va muchísimo más allá de hacer “loguitos” a los clientes.

En el 2010, Ana Wilhelm se graduó de diseñadora gráfica en la Universidad Rafael Belloso de Maracaibo. Siempre tuvo la idea de emprender su propio negocio, no obstante primero se fogueó trabajando como empleada, hasta que se lanzó con el estudio Bungalow, “donde me di muchos golpes con los que aprendí un montón”, declara.

Su visión se alargó al culminar la maestría online en Branding, Marketing & Retailing de la Universidad de Las Américas de Puebla (UDLAP), México. Deseosa de aplicar los nuevos conocimientos adquiridos, construyó su marca personal exitosamente: “En aquel momento apenas tenía un portafolio normalito, como cualquier diseñador. Como muchos, aplicaba aquello de que en casa de herrero, cuchillo de palo: no tenía ni redes sociales. Entonces, a raíz de la maestría, probé lo que aprendí conmigo como ratón de laboratorio. Me creé una imagen y armé la estrategia para diferenciarme, trazando mis objetivos y como misión, ‘Inspirar a otros a crecer’”, cuenta.

Wilhelm relata que a partir del análisis que se “autoaplicó”, se dio cuenta que como no creía en sí misma, no crecía. Luego, a raíz de las estrategias que aplicó, su situación dio un giro de 360 grados como marca personal cuya identidad gráfica se fundamenta en su firma para mantener la organicidad, puesto que “quiero mostrarme como soy”.

En el 2015 tuvo un “aha moment” y decidió que deseaba ayudar a otros a ser mejores a través de su blog, sus espacios en las redes sociales y conferencias inspiradoras. “Soy muy directa y clara tanto en mi diseño como con lo que digo. Voy al grano”, reconoce. Ya ha dictado varias charlas motivacionales y será Google Mentor en el área de imagen e identidad en el Startup Weekend que se llevará a cabo en Maracaibo entre el 26 y 28 de mayo.



Más allá: Beond

Ana Wilhelm habla a los emprendedores según su experiencia de vida, primero con Bungalow y en el presente con el estudio Beond, en el que trabaja con un equipo multidisciplinario de 10 profesionales creativos, ocho ubicados en Venezuela, uno en Londres y otro en Miami.



Beond ha destacado como una agencia de brand consulting y desarrollo de páginas web, pero está dando un vuelco hacia el desarrollo de aplicaciones y la asesoría para marcas tecnológicas. En su portafolio se cuentan las soluciones que le brindadon a MDTicket en Maracaibo y a Foodster, en República Dominicana.

También están generando su propia aplicación, Te Provocapp, como “un punto de partida para buscar lo que te gustaría comer en Maracaibo, luego a nivel nacional. Registraremos desde restaurantes hasta academias de cocina”, explica Wilhelm, quien resalta que el esfuerzo lo están financiando ellos mismos y que será lanzado para IOS y Android inicialmente, luego para web.

Como amante de los retos, Ana Wilhelm dice que está aprendiendo a programar por hobby, porque su meta es proyectar a Beond como una empresa tecnológica e innovadora a nivel mundial y ella considera que para poder dar ese salto, debe comprender en su amplia extensión, cómo funciona el mundo digital.



El branding en Maracaibo

Considera Ana Wilhelm que el auge de las redes sociales en Venezuela han modificado la manera cómo se aprecia el branding. A nivel de su región, considera que pese al caos visual, han surgido en los últimos 5 años iniciativas con identidades visuales creadas con esmero, con calidad internacional, pero un enfoque criollo que se despliega en el colorido.


Icono Te Provocapp

En Maracaibo esta tendencia resalta en el mundo gastronómico, pues se han extendido por la ciudad, restaurantes y cafés con un buen sentido del diseño.

Para la entrevistada el branding es como un iceberg, donde lo que apenas se ve es una parte –la imagen-, pero subyacente quedan los valores y la personalidad. “El diseño es apenas una parte de la creación”, comenta, “por lo tanto, el diseñador de hoy y del futuro debe ser muy amplio. Debe ser investigador y saber situarse, además de ser profundo en el conocimiento de datos”.


Sus referentes

Ana Wilhelm se declara admiradora de la diseñadora estadounidense Jessica Walsh: “ella está ‘out of the box’”, indica, porque siempre sorprende y se renueva constantemente.

De la escena local ella reconoce la excelencia de Luigi Palencia, Threz, porque es muy directo en la forma de articular sus mensajes y siempre acierta. “También me parece destacable el trabajo de Thamara Hadeed, que siempre logra superar su propuesta anterior y Alex Wright –Modo Visual-, cuyo diseño lo veo totalmente limpio e internacional, como si fuera londinense”.


Conoce su trabajo:
http://anawilhelm.me/

domingo, 7 de mayo de 2017

EN CARACAS SE CREA UN INSTITUTO DE DISEÑO (2da parte)


Miguel Arroyo y Argenis Madriz.

El Director renuncia antes de comenzar las clases

Miguel Arroyo y Argenis Madriz se conocieron en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Caracas durante la década del treinta, cuando se produjo la renovación académica dirigida por Antonio Edmundo Monsanto.

Además de la pintura, ambos sintieron interés por un oficio que estaba tomando cuerpo en Europa y en los Estados Unidos: el diseño. Por eso, después de egresar de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, ambos viajaron para estudiar carreras relacionadas con esta disciplina a Norteamérica, pero en diferentes momentos.

Para el año 1964, Miguel Arroyo residía nuevamente en Venezuela. Diseñaba muebles por encargo y dictaba clases de arte. Había formado parte del grupo Los Disidentes, donde hizo excelentes amistades. Muchas de ellas frecuentaban el taller de la Nena Palacios y Arroyo, por supuesto, también formaba parte de ese círculo, donde coincidió con Hans Neumann. Cuando surgió el proyecto del Instituto de Diseño, asesoró al empresario, aconsejándole sobre cómo debía ser el pensum de estudios y ayudándole a seleccionar los profesores. Le propuso a Argenis Madriz para dirigir la escuela.

Neumann quedó convencido de que Madriz era el hombre perfecto para estar al frente, porque coincidencialmente sus amigos Benjamín y Sara Mendoza también lo recomendaron.

Durante un viaje de negocios a los Estados Unidos, Neumann aprovechó para ir hasta Filadelfia con el propósito de conversar personalmente con Madriz, quien había sido becado por el gobierno venezolano para estudiar diseño industrial en el Philadelphia College of Art. Al culminar la carrera fue contratado por un estudio de diseño.

Madriz viajó a los Estados Unidos junto a su familia. Si bien le costó la adaptación al idioma, al clima y a las costumbres norteamericanas, quedó maravillado según expresaba, con la carrera que había escogido y cómo ésta se aplicaba en la producción industrial. La oferta de Neumann lo sedujo porque quería regresar al país, pero aceptó sin estar completamente seguro de que era la oportunidad profesional que quería.

A finales del primer semestre de 1964 los preparativos para la inauguración del Instituto de Diseño marchaban con fluidez: se había aprobado el presupuesto, se nombró un director, un jefe de los talleres en el curso básico, una secretaria, contrataban profesores, se había alquilado la quinta Los Samanes y se estaba comprando el mobiliario para las aulas, así como los materiales y equipos de los talleres.

Aleida Quero aún recuerda cómo se desarrollaron los acontecimientos y los inconvenientes que produjo la renuncia del Director, antes de comenzar las clases:

"La primera sede del Instituto de Diseño estuvo en la avenida Santa Ana de La Floresta, donde hoy queda la clínica. Era una casa grandísima donde funcionaban perfectamente todos los talleres. Cuando Argenis Madriz regresó al país, a mí me mandaron de Pinturas Montana para encargarme de la secretaría.

Yo me instalé allí, y comenzaron a llegar las mesas y todos los artículos. Madriz era el Director, pero el pensum lo armó Humberto Jaimes Sánchez".

Cuando ya iba a arrancar el Instituto, incluso estaban inscritos los alumnos, Argenis Madriz  comunicó su decisión de no asumir la dirección a Benjamín Mendoza, a su esposa Sara y a Miguel Arroyo. Se vinieron los tres y se encerraron con Madriz en la oficina, pero no hubo manera de que él se echara para atrás: redactó su carta, yo se la pasé a máquina y se la envió a Neumann. Hans llamó inmediatamente a Humberto Jaimes Sánchez, que era el segundo a cargo y le propuso la dirección".

Madriz debió permanecer en el cargo mientras se aclaraba la confusión ante el Ince y el Ministerio de Educación. A mediados de noviembre de 1964, Humberto Jaimes Sánchez asumió el mando de aquella nave que apenas despegaba. Durante su gestión el Instituto de Diseño no sólo arrancó, sino que también comenzó a ganar prestigio.

Pese a la crisis que generó con su renuncia a la dirección, Argenis Madriz permaneció en el IDD como profesor de la materia “Técnicas de los materiales”, dentro de la mención diseño tridimensional.


Obra gráfica de José Antonio Quintero, egresado de la primera cohorte del IDD en 1968

Testimonio de un egresado de la primera cohorte

José Antonio Quintero sintió desde la adolescencia vocación hacia la pintura. Estudió cuatro años de arte puro en la Escuela Cristóbal Rojas, donde se graduó en julio de 1964. Alguien le recomendó al joven que fuera al Museo de Bellas Artes para conversar de trabajo con el diseñador Gerd Leufert, a quien no conocía.

"La secretaria de Leufert me dijo que iban a abrir una escuela de diseño y pensé que eso era bueno para mí, porque me acababa de graduar y comenzaría ese nuevo curso en septiembre. Así lo hice, y empatando una cosa con la otra, estudié 8 años seguidos. Afortunadamente estuve en el Instituto de Diseño con una beca de la Fundación Neumann".

José Antonio Quintero llevó su portafolio de trabajos y el título obtenido en la Escuela Cristóbal Rojas, ya que uno de los requisitos para ser aceptado en el nuevo instituto era tener por lo menos aprobado el tercer año de bachillerato. El siguiente paso fue la presentación de un exámen de admisión que fue evaluado por un jurado compuesto por quienes serían profesores. Según Quintero:

"Que yo me recuerde allí todo el mundo era conocido. Los que yo conocía habíamos pasado por la escuela de artes plásticas. Ese primer exámen apenas duró un día. Nos pidieron que hiciéramos un collage y le pusiéramos título. Entre el jurado estaban Humberto Jaimes Sánchez, Guillermo Meneses, Gego y Argenis Madriz".

Para obtener la beca Quintero llevó una carta de recomendación de Jacobo Borges y otra de Miguel Arroyo. 
(fin de borrador para investigación "Historia del Instituto de Diseño Neumann")

domingo, 30 de abril de 2017

EN CARACAS SE CREA UN INSTITUTO DE DISEÑO (1era parte)


Entrada del IDD en 1973. Tomada de grupo Facebook "Ex alumnos del IDD"

En otro post de este año lo había revelado. El libro sobre la historia del Instituto de Diseño es un proyecto que inicié y dejé varado hace una década atrás. En aquel momento realicé algunas entrevistas y recopilé data de varios archivos, pero aún faltan personas por consultar e información por recaudar. Les presento el borrador para el primer capítulo de esta historia que deseo retomar. He pensado en una campaña de crowdfunding para continuar con la investigación ¿alguien tiene otra idea para obtener financiamiento?


El acto comenzó a la hora exacta que indicaba la tarjeta. Eran las seis en punto de la tarde en septiembre de 1964 en la quinta Los Samanes de la urbanización La Floresta, cuando el presidente del Instituto Nacional de Capacitación Empresarial, doctor Oscar Palacios Herrera, y Hans Neumann, dueño de Pinturas Montana, dieron la bienvenida a los funcionarios gubernamentales, empresarios y periodistas invitados. 

Tan pronto como Palacios Herrera inició su discurso, un aguacero comenzó a azotar las calles de Caracas. A pesar del ruido ocasionado por la intensa lluvia, el evento continuó desarrollándose tal y como se había pautado. Su objetivo fue anunciar públicamente la creación del Instituto de Diseño, producto de la alianza entre la Fundación Neumann y el Ince.

Como prueba de la inminente apertura del instituto, estaba presente el equipo de trabajo que tendría la responsabilidad de llevar adelante el proyecto. El diseñador industrial venezolano Argenis Madriz que fue traído desde los Estados Unidos para ocupar la dirección, el Coordinador Docente era el pintor Humberto Jaimes Sánchez. Entre el grupo de profesores contratados hasta ese momento destacaban figuras como Gerd Leufert, Nedo Mion Ferrario, Gego, Manuel Quintana Castillo, Guillermo Meneses y Luisa Zuloaga de Palacios, conocida en el medio cultural como la "Nena" Palacios.

Después de las palabras pronunciadas por Hans Neumann se ofreció un coctel donde los periodistas aprovecharon para entrevistar a los promotores de la institución educativa que comenzaría clases a mediados del mes de octubre de ese mismo año.


Carnet con el primer logotipo del IDD, diseñado en 1964 por Gerd Leufert
……

El Instituto de Diseño fue configurado en el taller de grabado de la Nena Palacios, centro de reunión de la élite cultural de Caracas a principios de los años sesenta del siglo XX. Los viernes y sábados se encontraban allí escritores, artistas plásticos, músicos, críticos de arte, coleccionistas, mecenas y todo aquel interesado en participar en las tertulias que le daban vida al espacio. El empresario Hans Neumann era uno de los asiduos del lugar. El diseñador John Lange así lo recuerda:

"A Hans lo conocí en el taller de la Nena Palacios. Ese era el sitio de reunión de todos los artistas relevantes de la ciudad, porque ella era una mujer generosa y tenía muchos amigos. Allí asistían siempre Alejandro Otero, Angel Luque, Luis Chacón… en fin, todos los artistas que querían hacer gráfica".

En ese entorno intelectual se gestaban obras y nacían proyectos. Entre ellos estuvo el Instituto de Diseño, según relata Aleida Quero, quien fuera secretaria del instituto y esposa de su segundo director, Humberto Jaimes Sánchez:

"Todo comenzó en el taller de la Nena Palacios Zuloaga. Allí se reunía todo aquel que era 'alguien' en la ciudad y también las personalidades importantes que llegaban al país como Ava Gardner, Miguel Angel Asturias o Pablo Neruda. Allí nació la idea porque se discutió la necesidad de diseñar en el país los envases de Pinturas Montana, que en aquel momento se traían del exterior. Entonces Hans Neumann puso el capital inicial para crear el instituto, y el INCE, que en ese momento vivía su época de oro, brindó apoyo institucional y colocó la otra parte del dinero".



Máquina de impresión del taller del IDD en 1972. Tomada de grupo Facebook "Ex alumnos del IDD"
……

Hans Neumann decidió materializar el proyecto educativo a través de la Fundación Neumann, pero consideraba indispensable obtener un respaldo gubernamental. Entonces consultó a su amigo Oscar Palacios Herrera, cuñado de la Nena Palacios, sobre la posibilidad de que el Ince colaborara y fuera el enlace con el Estado venezolano.

El Ince fue creado el 15 de agosto de 1959, durante el período presidencial de Rómulo Betancourt como un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Educación, con el fin de formar personal obrero para la industria venezolana. Su primer presidente fue justamente el doctor Oscar Palacios Herrera, quien durante su gestión impulsó el Programa Nacional de Aprendizaje que abrió una amplia gama de cursos de capacitación técnica, entre los que se pretendió incluir el diseño.

Luego de numerosas reuniones, se estableció una alianza entre la Fundación Neumann y el Ince para crear el Instituto de Diseño, el cual fue identificado con las siglas IDD.

Palacios Herrera logró involucrar al Ministerio de Educación, entidad que nombró dos representantes para la primera Junta Directiva del instituto: Benjamín Mendoza y Félix Poleo, cuya presencia no duró por mucho tiempo. Los otros miembros de esa junta fueron Hans Neumann y su esposa Milada, Miguel Arroyo y el propio presidente del Ince.

Aunque el aval gubernamental fue necesario, las bases económico-administrativas del IDD se asentaban sobre la Fundación Neumann.

La anécdota de este emblema creado por Leufert es tan curiosa como la propia historia de la institución. Fue su regalo para los graduandos de la primera promoción en 1968 y luego pasó a ser el identificador oficial.
……

La Fundación Neumann fue el resultado de la unión de la Fundación Lotar Neumann con el Fondo Cultural Hans Neumann, las cuales trabajaban en áreas diferentes desde 1959.

Al respecto, explica Luis Enrique Alcalá, director de la Fundación Neumann entre 1968 y 1975:

"La Fundación Lotar Neumann estaba especializada en el tema de la educación preescolar. Lotar (hermano de Hans) y su mujer habían asistido a un seminario organizado por Fipan -Federación de Instituciones de Protección al Niño-, cuando ésta apenas comenzaba, y decidieron efectuar su aporte en el área infantil. Mientras, Hans era un gran colaborador de la Sociedad de Amigos del Museo de Bellas Artes y mantenía gran amistad con personas como Miguel Arroyo, quien fue director del MBA".

En un escrito publicado en el boletín Reseñas producido en mayo de 1989 para festejar el trigésimo aniversario de la fundación, el propio Hans Neumann describe cuál fue el origen de esta iniciativa filantrópica:

"Hace treinta años Venezuela descubría cómo vivir en la nueva democracia. La crisis económica de aquellos tiempos requería repensar en las prioridades nacionales e individuales.

Los fundadores de la FN, Lotar y yo, y nuestras respectivas familias, teníamos en mente, quizás sin formularlas en palabras precisas, estas metas. Se necesitaba ayuda en la tarea de modernizar el país y adecuarlo a los retos del futuro. Los proyectos eran novedosos para aquella época".

El principal proyecto de la Fundación Lotar Neumann fue el Centro infantil Altamira, un preescolar para niños con escasos recursos económicos. En cambio, el Fondo Hans Neumann se concentró en la cultura: Adquirió obras que enriquecieron la colección de arte contemporáneo venezolano del Museo de Bellas Artes, patrocinó el primer programa cultural de la televisión nacional, auspició la revista CAL (conducidos ambos por Guillermo Meneses) y creó "el conocido Instituto de Diseño, primero en el país y segundo en toda América Latina", escribió el propio Hans Neumann.

Sobre este punto señala Aleida Quero:

" En América del Sur sólo existía un instituto de diseño, en Brasil, y el centro de desarrollo Torcuato di Tella en Argentina. Entonces era muy importante la iniciativa de aquí, porque para aquel entonces Venezuela tenía una industria en crecimiento y hacía falta el diseño (…). Esta era parte de la información que yo le daba a los interesados para que se inscribieran". (Continuará...)