Diseño en Venezuela

lunes, 18 de septiembre de 2017

Inaugura exposición en París: CAROLINA TINOCO, EL ECODISEÑO ENTRE DOS MUNDOS


Conocí a Carolina Tinoco hace varios años atrás, cuando trajinaba en Caracas con la Asociación Civil Ecodar 3, empeñada en promover en la ciudad el ecodiseño a través de las llamadas “3 R”: reducir, reciclar y reutilizar. Desde el 2013 se instaló en París. Desde el principio la identifiqué como una mujer inquieta y emprendedora, por lo que no me extrañó cuando recibí hace unos días su invitación para la apertura de “Nouvelles Vies”, la exposición que ha creado y comisariado para la Galería Vía, en la capital francesa.

Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela en un momento en el que esta carrera se proyectaba como un laboratorio de experimentación donde se integraban las artes, pero también se desarrollaban proyectos sociales de relevancia como la “rehabilitación física de barrios”, en los que Carolina Tinoco se involucró creando espacios públicos lúdicos para Altos de Lídice. En el barrio también nació “mi fascinación por la reutilización de materiales”, cuenta, “observando la inventiva y creatividad de la gente para cubrir sus necesidades”.

En 1996, gracias al profesor Harry Frontado, vivió en un barrio de Punta de Mata (estado Monagas), para realizar un ejercicio arquitectónico: construir una vivienda para sustituir un rancho en 5 meses. Cuenta la arquitecta-diseñadora que “había que trabajar con materiales locales, y lo que encontré interesante fueron los desechos de la industria petrolera. Con ellos, y haciendo bloques con la tierra del lugar mezclada con un poco de cemento (tecnología desarrollada por Domingo Acosta), construimos una casa que marcó mi carrera y donde aprendí a ver lo bello en lo feo”.

Así se gestó su inclinación hacia el ecodiseño, en el que se inició con piezas como el puff “Cono es un cuñete”, que fue seleccionado para la Bienal Iberoamericana de Diseño 2002. Este mueble, que se basa en la reutilización de un cuñete de pintura que puede ser “forrado” o recubierto con diferentes materiales, tiene un origen enraizado en la lógica utilitaria popular, y por esa razón es que he llegado a ver ese concepto funcionando en casas y una vez, sustituyendo el asiento de copiloto en una buseta caraqueña. No obstante, es importante decir que en el caso de la creación de Tinoco, como profesional del diseño, fueron considerados factores como la altura, las texturas, y los acabados, para el resultado final.


Cono es un Cuñete
























Otras piezas de mobiliario generadas con esa visión de la reutilización de materiales fueron el puff “Tripa”, relleno de caucho y la lámpara “Tube”, cuya base es una olla mondonguera y el cuerpo ese un tanque de agua para apartamentos.

Más reciente ha sido la silla “Pan-Tuche”, que es el resultado de la intervención de la famosísima “Panton chair”, a la que se le perforó el croquis del barrio Catuche, de allí el nombre que fusiona visual y lingüísticamente un icono del diseño industrial con el más reconocido elemento de la culturas latinoamericanas. Para obtener precisión, se emplearon herramientas digitales en el Fab Lab Barcelona. El producto acabado fue exhibido en la muestra colectiva “New Territories” que itineró entre Estados Unidos y México.


La frustración como inspiración

La capacidad productiva de Carolina Tinoco es admirable. Desde muy joven su vena emprendedora se activó con la Galería de Arte Contemporáneo Local, donde se estrenó como curadora. Más adelante fundó la editorial Criteria, con la que publicó Caracas Cenital y la Ciudad ordenada, entre otros títulos. Como curiosidad vale comentar que John Moore diseñó varias portadas para dicha casa editorial y también fue autor del libro Signos de identidad.

Luego, abrió la empresa Barbarella Eventos y Proyectos con la que hizo mobiliario con materiales reusados y ambientaciones de espacios efímeros. También organizó eventos y fungió como “Dj La Tino X”. Ya adentrados en el siglo XXI, se involucró en Ecodar 3, hasta que decidió fijar su residencia en París.

Lámpara "Tube"

En su trayectoria hallamos interesantes proyectos que se detuvieron por diversas razones, a mi modo de ver, todos de avanzada para un país que se ha estado moviendo en retroceso desde hace poco más de dos décadas. De esas experiencias es que Carolina destaca la frase “Frustration is my inspiration”, porque “repetidas veces he tenido frustración con proyectos en los cuales he estado involucrada y en los cuales creí y sigo creyendo, pero esa frustración de alguna manera es una bendición disfrazada, pues me empujó a seguir explorando y creando”.


Nouvelles Vies (Nuevas Vidas)

Este 21 de septiembre inaugura en la Galería Vía, enclavada en el Distrito 11 de París, la exposición “Nouvelles Vies. Eco-conception, upcycling et recyclage dans le Design”, creada, dirigida y curada por Carolina Tinoco.

“Me inspiró mucho mi trabajo en Venezuela con la asociación Ecodar 3 y la exposición en la que participé ‘New Territories’. Luego invesstigué y quise entender cómo se manejaban estos temas en Francia, pero con una visión global. Entonces me pareció que había un nicho, y mucho que contar”, explica, sobre la génesis de la muestra: “Monté el proyecto desde cero. Conseguí espacio en VIA (Instituto de Valorización e Innovación en el mueble) y creamos el equipo, buscamos los patrocinantes, que son dos eco-organismos, Eco-Mobilier, Valdelia y una beca de ADeMe, que es la agencia del ambiente y energía, además de muchos otros intercambios y colaboradores que nos están apoyando”.

Le pregunté sobre en qué ha variado su visión sobre el ecodiseño desde que se mudó a vivir a Europa, a lo que respondió que “mi visión ha variado, pues me doy cuenta que además de los problemas obvios ambientales y que el mercado está muy saturado, se necesita urgentemente una toma de conciencia para tener un futuro. Se necesita revolucionar la manera de consumir, crear, producir, distribuir y consumir”

Puff "Tripa"

El objetivo de “Nouvelles Vies” es hacer una compilación de los esfuerzos en ecodiseño realizados en Francia, con una ventana abierta al ecodiseño mundial. “El desafío es hacer coexistir y dialogar piezas que persiguen mejorar nuestra vida cotidiana, según la dinámica de la eco-concepción, la reutilización y el reciclaje. El sueño: lograr sumar otros países y más diseñadores”.
La curadora indica que en las piezas seleccionadas se hallan prácticas experimentales, industriales, artesanales y artísticas que ofrecen nuevas perspectivas para los productores independientes, las empresas y las marcas globales. Se presentan casos innovadores e historias exitosas como los asientos creados por Philipe Starck, Jean Nouvel o las bandejas de los Hermanos Campana, realizados con materiales reciclados, reutilizados o naturales. Todos enmarcados en una escenografía lúdica, por un parte didáctica y por la otras, de implicaciones políticas.

Para Carolina Tinoco el concepto de ecodiseño reflejado en la exposición va dirigido a la lógica del primer mundo, sin olvidar que siempre está “mi otra visión”, como latinoamericana, “que aunque parezca la misma no es igual, esa visión del mismo asunto que proviene de mi experiencia como persona proveniente de esa parte del mundo –la mayoría-, para la que el reciclaje no es una opción filosófica, sino una necesidad de supervivencia”.

La web de "Nouvelles Vies": http://nouvellesviesdesign.com/

jueves, 14 de septiembre de 2017

EL DISEÑO PARA LA PROTESTA PACÍFICA

Tipografía para la resistencia y el activismo en los cartelones con fichas de las víctimas mortales de la represión en Venezuela elaborados para la protesta pacífica "Cada vida cuenta", 30/8/2017.


El 31 de julio de 2017, que fue el “día después” de las elecciones de la asamblea constituyente, el país amaneció como si lo hubieran molido a palos. Y no era para menos, luego de cuatro meses de lucha civil fieramente reprimida por los uniformados del régimen venezolano que arrojó como resultado más de cien muertos, decenas de heridos y miles de traumas emocionales.


La exaltación que las protestas generaron entre abril y julio no sólo se manifestó en las calles, sino que también copó las redes sociales más usadas en Venezuela: Facebook y Twitter. Incluso Instagram, esa plataforma “para ser bonito y cool”, se llenó de gráfica disidente según mis palabras, o “gráfica reinvindicativa”, según Nacho Clemente. Ni hablar de la cantidad de memes que circularon por Whatsapp. Los ilustradores y diseñadores gráficos, principalmente, contribuyeron espontáneamente con este fenómeno.





A partir de agosto, el silencio abrupto de la calle ha sido acompañado por el paulatino acallamiento de las redes. Ha ido mermando la gráfica disidente, que –igual como aconteció en el 2014– resultó ser más reactiva que propositiva, más protesta puntual que una contribución tenaz para recuperar nuestra democracia. 


No obstante, hemos tenido algunas personalidades de la comunicación visual que desde hace 11 años se han dedicado a crear campañas gráficas de oposición al chavismo y que han contribuido con la imagen y diseño de algunas piezas para la Unidad. Se trata de Manifiesta, cuyo origen se remonta al 2006, con los “200 pendones por el voto”. Al año siguiente, apoyaron las manifestaciones estudiantiles, mientras que en el 2008, fueron los artífices de la campaña contra la reforma constitucional titulada “Gato por liebre”.






En equipo


Carolina Arnal, Rosana Farías y Ricardo Benaím son quienes actualmente forman parte de Manifiesta, que está en estado “recesivo” desde que Chúo Torrealba se fuera de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Inicialmente lo integraban más personas que han emigrado del país.

El trabajo más reconocido de Manifiesta es la “manito” de la Unidad. Señala Ricardo Benaím que el icono nació por la sugerencia que le hicieron a quien fuera coordinador de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo. Le presentaron dos propuestas: un paraguas de varios colores y la mano con el pulgar hacia arriba, que fue la seleccionada.

Para Benaím la labor gráfica para la política asumida con Manifiesta parte de la inquietud personal: “O lo hacíamos o nos angustiábamos. Si hago, no me angustio, porque estoy contribuyendo, estoy aportando”.




El diseño en la protesta pacífica


La violencia en la calle desatada por los ataques de los “cuerpos de seguridad” del estado a las marchas y concentraciones opositoras no nos han sido extraña desde hace años, intensificándose desde el 2014. En el 2017 emergió como alternativa al enfrentamiento, la protesta pacífica que hace uso de medios creativos como el canto, la consigna poética, el performance y el ensamblaje efímero. Muchos hacen uso del diseño como pieza de apoyo.

Piloneras, Dale letra, Grullas por la libertad, el Laboratorio de no violencia y la Santa Barrera son algunos de estos colectivos cuyos integrantes son adultos profesionales clase media que no van a tirar piedras ni luchar cuerpo a cuerpo con la guardia nacional, pero sí desean aportar conciencia a la población desinformada, y/o apática.

De estas agrupaciones, la que más involucra diseño es la Santa Barrera, encabezada por Ricardo Benaím y Anita Reyna, con mensajes que involucran la espiritualidad a través de la comunión de las religiones. Se han expresado a través de montajes efímeros en las calles del este caraqueño como los altares sincréticos en los que conviven los ángeles, los rosarios, las vírgenes e imágenes de otras religiones con elementos políticos como la constitución.




Santa Barrera se activó en mayo. Desde entonces han hecho el altar ecuménico, las cruces de junio, el manto sagrado, el gran rosario, los billetes intervenidos, el manto de la libertad, la tipografía empleada por Dale letra y por los ciudadanos en los trancazos y el muro de la libertad junto a la organización de Elías Santana.

Cada acción conlleva un proceso creativo como “Dios manda” en el diseño. Para Ricardo Benaím, el objetivo es “generar esperanza, que es mi válvula interior. La situación me indica que hay que generar autoestima y entusiasmo, pero sobre todo, la fe consciente para estimular los cambios. Esto te conecta con la esperanza, y por ende, cambia tu vida y la de los demás”.

La base de cada acción es “la no violencia”, porque tal como indica Benaím: “es más fácil protestar, que proponer”.

Recomendado para leer:

lunes, 4 de septiembre de 2017

ESTRENO COMO COLABORADORA EN EL UNIVERSAL

El primero de septiembre de 2017 se publicó mi primera colaboración en El Universal, con un artículo sobre el trabajo de la diseñadora gráfica Anita Reyna como creadora de identidad e imagen para restaurantes. Los textos -sobre diseño gráfico e industrial-, circularán los primeros viernes de cada mes.

Para acceder a la versión completa del artículo, ingresa al siguiente vínculo de la edición web del diario El Universal:


miércoles, 30 de agosto de 2017

UCV ABRE CURSO DE AMPLIACIÓN "HISTORIA DEL DISEÑO GRÁFICO E INDUSTRIAL EN VENEZUELA"

 No lo voy a ocultar, me hace feliz la apertura del curso de ampliación "Historia del diseño gráfico e industrial en Venezuela" en la comisión de estudios de postgrado de la Universidad Central de Venezuela, mi segunda alma mater.

A partir del 11 de septiembre inician las preinscripciones para este curso que diseñé con la intención de dar a conocer información y material que he reunido durante los años que he dedicado al registro del diseño en nuestro país y por otro lado, con el objetivo de incentivar la investigación.

Es pertinente recordar que hasta los momentos, la historia del diseño gráfico e industrial venezolano está parcialmente cubierta en los catálogos de exposiciones producidos por algunos de nuestros museos, comenzando por el de Bellas Artes en la década de los 60, pasando por el de Arte Contemporáneo en los 80' y el Carlos Cruz-Diez en años más recientes, así como las publicaciones del Centro de Arte La Estancia a finales del siglo pasado y las de la Sala TAC en el presente. Podemos rastrear datos concretos en uno que otro libro dedicado a campos conexos como el periodismo, el humorismo gráfico o la publicidad, así como en algunas tesis de grado. En el mundo digital, además de este blog, quedó para la consulta la página Objetual.

El curso se abre en la comisión de postgrado de nuestra principal casa de estudios superior, por lo tanto, pueden efectuarlo licenciados en diseño, artes, comunicación social, arquitectura y profesionales de otras ramas de las ciencias sociales, principalmente, por gusto por el tema o como materia electiva para la Maestría en Artes.

Para mayor información, revisa con calma los teléfonos y demás instrucciones anotadas en la imagen que ilustra el post.

lunes, 21 de agosto de 2017

Proyecto "No borders for food": MARISELLA PACHECO JUNTA DISEÑO GRÁFICO Y GASTRONOMÍA PARA CREAR MEJORES EXPERIENCIAS DE USUARIO


Hummus de lentejas, en forma de croquetas saborizado con Sumack y una capa de semillas de sésamo.


Marisella Pacheco fue mi alumna en el Centro de Diseño Digital. Además de ser diseñadora gráfica, aprendió técnicas de cocina en la Academia Gourmet, donde desarrolló la tesis “Abstracción Cítrica”, en el que integra características formales de diferentes corrientes artísticas a la presentación de los platos. El año pasado se fue a Francia a cursar la maestría en “Creación, Investigación e Innovación en Diseño Sensorial y Alimentario”, que ha llevado su investigación a otro nivel en el proyecto “No borders for food” realizado en Turquía.


En 2016 Marisella Pacheco hizo maletas para recalar en el Instituto Superior de Color, Imagen y Diseño (Institut Supérieur Couleur, Image, Design) ubicado en Toulouse, Francia. El talento desplegado por ella en una entrega llamó la atención de la directora de la escuela, Delphine Talbott, quien la introdujo en la organización sin fines de lucro Cricao, la cual promueve intercambios culturales y artísticos.

Talbott le propuso que la acompañara en “No borders for food” que se llevó a cabo por primera vez en Gaziantep, una ciudad turca fronteriza con Siria, para explorar el papel de la cocina y la comida como elemento unificador de dos naciones cuyos habitantes se sienten como hermanos mientras que sus gobiernos son enemigos. “Bajo este precepto, un equipo francés y mi persona estuvimos inspirándonos en la ciudad para crear una exposición en el Museo de la Gastronomía de la ciudad, donde mostramos una reinterpretación de las costumbres culinarias y nuevas utilizaciones para los ingredientes clásicos”, explica la diseñadora venezolana.

El proyecto, realizado con el respaldo del programa de colaboración cultural Tandem para Turquía, fue articulado en conjunto con la asociación cultural turka Kirkayak Kultur, representada por la estudiante de ingeniería de los alimentos Hala Khankan, una muchacha de origen sirio que no ha vuelto a su país desde hace mucho tiempo por razones de guerra, quien se convirtió en el puente extendido entre Francia, Turquía y Siria. También colaboraron profesionales de la cocina turca.



Collares de comida desecadas para dar la bienvenida a los invitados. En esta parte del planeta usar la comida como una pieza de vestir puede ser bastante controversial, de hecho no todo el mundo estuvo dispuesto a usarlos.



La documentación preliminar se inició en Francia, a través de libros de cocina y arte, así como la revisión informativa sobre los problemas sociales de la región. Se eligieron como focos de observación algunos elementos que sobrevivieron a la inmigración en Francia, como el Hummus, que es muy consumido en Europa, la mujer, por su presencia tradicional en la historia de la cocina y prácticas culinarias árabes, así como la costumbre de comer en los jardines.

“Sin embargo, estando en el campo me di cuenta de que el objetivo era ver las creaciones que pueden darse a partir del choque cultural, poniéndose en el papel del inmigrante o el visitante que poco a poco va mezclando sus experiencias anteriores con la esencia del lugar que está visitando. Una vez entendiendo esto, solo te queda llegar al sitio, comer, hablar, pasear, preguntar, dejar que los habitantes te cuenten sus historias y te muestren sus fotos. Eso fue lo que se hizo”.


El diseño como unificador


Marisella Pacheco considera que el diseño le ayudó a organizar el caos, “porque cuando finalmente tienes todos los elementos que has ido recopilando te preguntas, - ajá, ¿y ahora qué hago con todo esto?”-. Para mí el diseño es el elemento unificador, como el punto de mostaza al hacer una mayonesa, que me permitió poner en perspectiva todos los datos obtenidos en entrevistas, recetas y crear algo. En cambio, la gastronomía te hace pensar en los sabores, las texturas y balancear las cantidades. Luego, el diseño culinario permite agarrar todas esas técnicas clásicas para usarlas de forma diferente”.

Como diseñadora gráfica, la venezolana estuvo atenta a los patrones y los elementos gráficos presentes en la ciudad, donde predominan el puntillismo y el mosaico con disposiciones geométricas. “Siempre le pongo especial cuidado a la forma en que lleno mis lienzos, el peso de los elementos visuales, la distribución de las fuentes, el significado de los colores. Me encanta pensar en la comida como un material para crear formas, y podría decir que sin importar la naturaleza del proyecto, el diseño gráfico me acompaña en todas partes”.

Para Marisella el resultado fue una interpretación de la gastronomía turco-siria, por lo que el punto principal fue: la mezcla, en la que “se tomó como elemento unificador el hummus, presente en ambas culturas. De la gastronomía de Gaziantep tomé sabores picantes y ácidos, a los que di texturas que me ayudaron a hablar de los comentarios rebeldes que acompañan la crisis, la fuerza y la presencia femenina, aunque ésta es frecuentemente solapada. Tomé el pistacho como un elemento icónico de la ciudad, de hecho en ella se produce el mejor del mundo y la Baclavala que se ve en los escaparates exhibida cual joyería. Y finalmente de la parte siria, se tomó el pan, muy importante a la hora de consumir hummus y técnicas como las que se utilizan para hacer los dolmas, que son bastante parecidos a los tabaquitos de la cocina turca, o el falafel para freír el hummus y cambiarlo de forma”.



La técnica principal con la que fue concebida fue el mosaico, icono de la ciudad y de una obra de arte emblemática llamada Gipsy Girl,  la cual no se sabe si es una mujer o un hombre, lo que nos permitió jugar con la presencia de la feminidad incluso en el sexo masculino (la obra estaba presente en la sala); un tema tabú. Se observa la fuente de Ayran en el centro y la vajilla tradicional en metal rosa, piezas también emblemáticas de Gaziantep.


El resultado exhibido en el museo de la gastronomía de Gaziantep fueron dos salas diferenciadas por color: una rosa, en homenaje a la femineidad y la otra en verde como identificador de la naturaleza tan presente en los jardines otomanos.

La sala rosa muestra la etapa madura y fértil de la mujer, representada en una controversial fuente en forma de seno rellena de Ayran (yogurt salado) con gotas de aceite de pimiento picante. “Esta sala representó uno de los más grandes retos a la hora de abrir la exposición al público, pues alude a elementos tabú en medio de un ambiente delicado y dulce. De hecho, a nivel de sabor, era la sala más contrastante con dulces y salados, y luego ácidos y picantes, lo cual chocó un poco, pero tuvimos una aceptación interesante por parte del público femenino”.

Entanto, la sala verde era un símil de la riqueza de la región, la adoración de los jardines y su connotación de libertad e intercambio, pues en ellos se suele comer y compartir. El elemento gastronómico estrella fue el pistacho.


La Sala Verde en su totalidad. El elemento central, simulando la tradicional fuente que siempre pauta el eje de los jardines turcos, se encuentra una “fuente” de pan sirio, sobre una placa de cocción tradicional.


Diseño para mejorar las experiencias de usuario


La maestría que cursa Marisella se centra en la exploración de los cinco sentidos para crear conceptos de diseño. Como es un máster de creación e investigación, es bastante libre la aplicación, según la profesión original del estudiante. Como Pacheco es Diseñadora Gráfica (multimedia) y cocinera, lo ha orientado a crear mejores experiencias de usuario (UX, User Experience) en proyectos digitales y para explorar el diseño aplicado en alimentos y la gastronomía.


“La maestría me abrió las puertas al mundo de las sensaciones, cómo observarlas, qué mirar, y qué hacer con ellas, pues incluso entre un pequeño flyer y el consumidor, hay sensaciones e interacciones. Además he tenido la oportunidad de trabajar con expertos de muchas áreas que te hacen pensar en la influencia de todos los elementos involucrados en las experiencias, desde el mantel hasta los sabores, y cómo contar historias con ellos, crear discursos coherentes con la comida, así como recrear fenómenos etnográficos y sociales. En la Academia, me lancé con todo hacia lo desconocido, mezclando teorías gráficas con técnicas de cocina; he aprendido a trabajar en equipo con profesionales de diferentes áreas y a ver el diseño como una herramienta global de canalización. Ha sido una aventura loquísima que me ha enseñado, sobretodo, a observar y mantenerme en una especie de vigilia creativa que permite traducir los elementos del entorno en experiencias sensoriales y pensar sobre todo en la gente, recordando que el diseño debería estar centrado en ella”, comenta.



Fuente de Pan Sirio Tradicional rodeado de croquetas de hummus de lentejas.

Como cierre le pregunto si considera posible un proyecto similar para la reunificación y reconciliación de los venezolanos, a lo que contesta:

“Por supuesto, de hecho tengo más proyectos por realizar con la misma asociación posiblemente en Barcelona y Europa del Norte, y me encantaría poner sobre la mesa un proyecto en Venezuela. Cada vez que cocino en cualquier parte del mundo recuerdo que aprendí a amar la comida y los sabores en mi país, y si hay algo que siempre ha unido a los venezolanos es cuando hay ganas de comer… Y ahora mismo, las ganas de volver a comer, por muy desolador que suene. Si algo me ha enseñado este proyecto es que efectivamente el papel de la comida en cada lugar es algo infinitamente explotable y disfrutable”.



Deléitate con más fotografías del proyecto "No borders for food" en:

Instagram: @marisellapacheco