domingo, 21 de agosto de 2016

Recomendaciones para promover tu trabajo como diseñador


En los últimos meses me han contactado algunos diseñadores con la idea de que reseñe su trabajo. Aparte me ha llamado la atención que en esta semana, tres conocidos, profesionales de otras áreas me han comentado que “los diseñadores son desorganizados”. Ambas circunstancias me pusieron a pensar, y de esas ideas surgió este post.

Para el diseño gráfico y el diseño industrial no tenemos un periodismo especializado en este país, cosa diferente para la moda, que ha agarrado un inusitado vuelo en los diferentes medios de comunicación, además de la emergencia del fashion blogger para distintos públicos. Las opciones que hemos tenido para proyectar las otras áreas se han organizado desde el propio mundo del diseño, como lo han sido Objetual o Camionetica. 

Para los diseñadores que desea en dar a conocer su trabajo, les dejo algunas recomendaciones desde mi perspectiva como comunicadora social interesada principalmente en el diseño gráfico y diseño de productos.

Organiza tu portafolio: Estoy consciente de que los diseñadores suelen manejar un importante volumen de data visual, por lo que es vital mantenerla ordenada y clasificada por proyecto, fecha de realización y tipo de pieza (editorial, identidad, publicidad, etc.).

Preferiblemente cuelga el material en una plataforma online para creativos como Behance, por ejemplo (en el sabelotodo Google puedes averiguar sobre otras aplicaciones), de modo de poder ubicarte y ver lo que haces. Si aún eres un “desconocido” y deseas dar visibilidad a lo que haces porque consideras que destacas en tu área, organiza tus trabajos y socialízalos a través de aplicaciones y redes sociales. En la actualidad no hay excusa para mantenerse “en la sombra”.

Cuida tus archivos: Esta recomendación la hago desde la perspectiva de una interesada en historiar el diseño. En el caso de los profesionales de antes, que producían bocetos, machotes, maquetas y artes finales en físico, por favor, no los desechen. Reconozco que en nuestro país tenemos una conciencia de baja a nula por el resguardo de documentos, pero si el problema es la falta de espacio, pregunten a la Biblioteca Nacional, a las bibliotecas de nuestras universidades, museos o a coleccionistas privados si aceptan donaciones. En el caso de los archivos digitales, por favor, respáldenlos en Cd, DVD y/o discos duros portátiles.

Ten a la mano BUENAS fotografías: Los diseñadores gráficos suelen tener resuelto este punto, pero los diseñadores industriales y los de interiores, no. En una publicación digital –mucho menos en un impreso- no aplican las fotos caseras mal iluminadas, borrosas o pixeladas. La recomendación es que delegues la tarea a un fotógrafo para que además de las tomas, las edite correctamente. Zapatero a tus zapatos. En última instancia es aconsejable hacer un curso de fotografía para resolver con dignidad. En la actualidad hay muchas opciones educativas que te enseñan hasta a captar una buena imagen con el celular.

Igual como con el punto anterior, evita dejar esta tarea para último minuto. Lo idóneo es ir registrando tu trabajo e incorporar las imágenes al portafolio.

Participa en eventos de diseño: Estar perennemente encerrado en tu oficina frente a la computadora no es la mejor estrategia para darte a conocer. Inscríbete en los encuentros, congresos, charlas, conversatorios y otros eventos que se realizan en el país, porque aunque sólo formes parte de la audiencia, te permite ampliar tus círculos profesionales. Por cuenta propia sé que en los eventos se conoce gente interesante, surgen contactos laborales, colaboraciones y lo más sabroso de todo es que nos sumerge en el universo paralelo que nos encanta: el diseño.

En nuestro país los eventos suelen ser muy económicos (lo cual he constatado al comparar los precios con los que se realizan en otros países, al hacer la conversión en dólares, por supuesto), por lo que el costo no es excusa para excluirte de todos los beneficios que puedes obtener.

Lo mejor de la movida de los eventos en nuestro país es que desde hace años no se circunscriben únicamente a Caracas, puesto que tenemos una oferta de calidad en Maracay, San Felipe, Maturín, Valencia, Mérida y Maracaibo.

Conéctate con el gremio: La vinculación con el entorno profesional (el gremio) y con el contexto son “gajes del oficio” del diseñador. No hay excusa para asumir la vida como si se estuviera encerrado en un “monasterio del diseño”. Las encerronas dejémoselas a los artistas.

Sé cumplido: La responsabilidad ante todo. Cumple con los tiempos para la entrega de la información que se te ha solicitado. Comunica cualquier contratiempo que te impida entregar a tiempo. 

Estas son prácticas que se leen sencillas, pero no siempre se cumplen. Para promover tu trabajo, es vital estar “preparado al bate”, a la par de aprovechar para organizar el portafolio que también vas a necesitar para presentarte ante un potencial cliente.

domingo, 14 de agosto de 2016

John Moore: "CREO QUE ES TIEMPO DEL DISEÑO WEB"


Un post sobre John Moore era la deuda por saldar con este blog y con el gremio del diseño venezolano, porque John es uno de los comunicadores visuales más respetados en la actualidad, dada su versatilidad y potencia creativa.

Desde hace años en mis clases de Historia del diseño gráfico, semestre a semestre me atrevo a comentar a los estudiantes que considero a John Moore “el diseñador más creativo del país” porque ha abordado exitosamente los más disímiles géneros gráficos sin repetirse. En el haber de John hay marcas, portadas de discos, manuales corporativos, libros, afiches, publicidad, tipografías y en los años recientes ha sobresalido como ambigramista.

Moore egresó del Instituto de Diseño Neumann en 1976, y recuerdo haberlo escuchado alguna vez indicando que decidió estudiar esa carrera porque quería aprender a “hacer cosas” como el logo del Centro Simón Bolívar creado por el talentoso Jesús Emilio Franco. Otro de sus hitos formativos fue el taller que tomó a principios de los ochenta con el reconocido diseñador Milton Glaser, en la School of Visual Arts de Nueva York.
Esta marca de 1987 es precursor de la era digital,
porque su gradiente fue procesado en la estación
Linotipe Hell por PrePress
Un dato que los jóvenes desconocen es que John destacó durante los años setenta en el área audiovisual: “Hice una película que se llamó Sensorial, una película animada que la puedes ver en YouTube. Un remix, porque realmente la película original nunca la pude pasar de Súper 8 a cine, nunca me puse a gastar dinero en eso. Con ella gané posiblemente unos 12 premios, entre ellos en España y Francia. Tengo por ahí una revista donde aparecen los premios enumerados... Después hice El Animador, que también ganó varios premios, y esa ganó el segundo premio en el primer festival Manuel Trujillo Durán en Maracaibo. En el año 78 hice otra película que se llamó Roraima, que ganó entre otros premios el de mejor fotografía de documental en Canadá. Después de esto ya no hice más cine, porque la cosa se puso complicada, dejaron de revelar, ya no se conseguían las cosas, un poco como lo que está pasando ahorita, era muy difícil conseguir las películas, conseguir quien revelara, las moviolas”, relata, refiriéndose a los cambios abruptos que generó el “viernes negro”.

Aunque la situación del país lo obligó a guardar la cámara y el trípode, desvió su caudal creativo hacia el diseño gráfico, donde también ha sido multipremiado.

En el mismo 1983, ocasión de celebración del bicentenario del natalicio del libertador, la marca que postuló fue seleccionada como imagen del Congreso Internacional Bolivariano. En el 87 ganó un premio otorgado por la IBM para el Encuentro Latinoamericano en Caracas de dicha empresa donde “tomé el Ávila como un motivo. En aquel momento el Ávila no era tomado como un motivo para representar a la ciudad, sino las Torres del Centro Simón Bolívar y yo lo cambie, y creo que después de mí, mucha gente adoptó el Ávila como símbolo de Caracas”.
Moore hizo diseño editorial para el desaparecido sello Criteria.

En Venezuela Moore es pionero en la creación de familias tipográficas, participando como seleccionado por Venezuela en la Bienales de tipografía Letras Latinas (2006) que luego pasó a ser Tipos Latinos desde el 2008 hasta la fecha. Como promotor de dicha disciplina fundó la Sociedad de Creadores Tipográficos de Venezuela. Muchas de sus fuentes pueden ser adquiridas, a través de Internet.

A lo largo de su carrera, ha obtenido diferentes reconocimientos internacionales, entre ellos el haber sido seleccionado para el libro LatinAmerican Graphic Design de la editorial alemana Taschen, y para publicaciones como Tipo Elije Tipo de Barcelona, o en Typography Sketch Books de Steven Heller y Lita Talarico, donde aparece junto a las más renombradas figuras de diseño tipográfico mundial. Incluso fue designado como parte del jurado de la 10ma. Bienal Brasileña de Diseño Gráfico en la especialidad de Tipografía Experimental, lo que afianza su experticia en el área, aunque hay que mencionar que también ha sido invitado para la jura de otros concursos.

Su perspectiva de los años recientes

Si algo ha caracterizado a John Moore es su visión crítica, no exenta de alguna que otra polémica. Por ello es interesante consultarle sobre cómo aprecia el desarrollo del diseño gráfico durante la última década en nuestro país. En su respuesta enfocó los casos positivos:
“Te puedo decir que hubo trabajos interesantes, como el de José Villamizar. Yo le ayudé a la creación de su libro. Trabajos como los que ha hecho Miguel Ángel González, con el tema de la Mano por el diseño en Maracay. Hay un muchacho que se dedica a promover la cosa de los afiches, los carteles, que me parece que también es un aporte interesante: Juan Manuel Madriz, que ha tenido reconocimientos internacionales”, señala.

“Me parece importante el aporte que hizo la revista Plátano Verde en su momento. Realmente no he visto yo otra publicación a nivel nacional, que yo sepa. Me apena no saberlo, me encantaría. Y eso que estoy en Facebook”, reconoce, y continúa mencionando a otros colegas cuyos trabajos considera valiosos: “Otro caso, por ejemplo, es el de Ricardo Limongi. Él hizo varios libros dedicados hacia el área de los chefs, de la cocina. Hizo muchos trabajos de diseño muy buenos. Han habido estudios destacados como Image & Retail, donde está Rodrigo Machado, y también Antonio Quintero hace una labor apreciable”.
En 2007 publicó el libro "Signos de Identidad"
en el que compila su experiencia en diseño de identidad

En el contexto crítico de la actualidad, preñado de “escasez” por todos lados, considera que se amplían las oportunidades para el diseño digital: “Pues yo creo que es tiempo del diseño de la web, o nada”, dice riendo. “Hay que inclinarse hacia eso porque tiene la ventaja de no necesitar insumos como el papel, la tinta, ni nada de eso. Ha tenido la mayor posibilidad de sobrevivencia y gracias a eso es que existe algo de diseño en el país, porque si no fuera por eso estaríamos un poco perdidos. Es lo que nos ha unido, lo que ha permitido saber que existimos y saber lo que hacen las escuelas”.

Sobre la formación en diseño hay una carencia que denuncia desde hace tiempo: “Lo que yo señalé toda mi vida es que una falla es que no se enseñe caligrafía. En otros países, como China o Japón, se enseña en kíndergarden junto con plastilina. Y acá no, la caligrafía es algo que simplemente no se enseña. Todavía existe ese déficit, no existen calígrafos. Con esta moda que ha habido con el lettering, pudiera ser que las escuelas retomaran un poco más este asunto. Sí sé de alguna u otra escuela que lo han intentado”.



lunes, 8 de agosto de 2016

Zilah Rojas: “COMO DISEÑADORA EDITORIAL, A MÍ ME HACE FALTA EL PAPEL”


En 1985 Zilah Rojas egresó del Instituto de Diseño Neumann. Estudió en el período en el que la escuela era dirigida por John Lange. Ella fue muy apegada al artista Alirio Palacios, quien en aquella época le daba clases de ilustración.


La afinidad de Zilah con el maestro se inició por la coincidencia de origen y se extendió más allá del agradecimiento: “yo soy diseñadora gracias a Alirio que me becó y estuvo siempre a mi lado. Yo lo conocí en el Instituto de Diseño. Hubo un momento en que iba a dejar la carrera y él se enteró que yo era de Tucupita igual que él. Entonces me dijo que no, que él me iba a becar. Desde allí vino un nexo muy lindo, porque fue de mi parte agradecimiento y siempre estuve allí con él. El daba Ilustración en los dos últimos años”.

Diseño gráfico para la cultura

Cuenta Rojas que prácticamente desde que se graduó comenzó a trabajar, siempre por su cuenta, en el área cultural, ámbito en el que se ha desarrollado con bastante naturalidad y alta calidad el diseño gráfico venezolano.

En sus inicios profesionales hizo libros para la editorial Armitano. Durante 13 años creó los programas y el material promocional para la Orquesta Sinfónica Simón Bolivar (OSSB) y durante ocho para el Mozarteum. Más adelante tuvo una empresa de regalos corporativos llamada Artesano Group. Como estuvo casada con un músico, también diseñó la imagen para diferentes artistas. Incluso laboró para el instituto de musicología y folklore.

Durante la última década también se ha dedicado al terreno de las artes visuales, teniendo entre sus clientes a las galerías Ascaso y Durbán en sus sedes de Caracas y Miami, además de varios artistas plásticos y la Fundación Vigas.

Como diseñadora editorial ha sido galardonada por Ciudad Bolívar no te muevas que te voy a disparar, Hacedores de país y Mosaico denso, del fotógrafo Orlando D’Elia, los cuales ganaron los premios Cenal.

Zilah Rojas confiesa admirar el trabajo de Alvaro Sotillo, Waleska Belisario, Carlos Rodríguez y Pedro Quintero, todos exponentes del diseño editorial, que es el área donde se mueve.

El buen trabajo rueda de boca en boca

Zilah Rojas es optimista sobre el futuro del diseño gráfico venezolano porque considera que los clientes saben qué es y lo entienden cada día más. Para ella, “los clientes llegan de boca en boca, se va rodando la voz. Siento que cuando tú te especializas en algo, por lo menos en la parte musical, oye, vas creando como un lenguaje en esa parte. No todo el mundo diseña el programa de un concierto, porque para ello hay que tener práctica para determinar qué es lo más importante para ese momento: ¿la obra, el director, la orquesta, o los solistas? Entonces ahí tú tienes que tener cierto criterio. Entonces los promotores en vez de estar explicando a un diseñador todas esas cosas, prefieren a alguien que ya maneje todos esos códigos”.


Llegó a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar para el momento de la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez en 1989. En aquel momento le pidieron a Alirio Palacios que hiciera la portada del programa. Entonces él dijo que la hacía, pero recomendó que el resto fuera diagramado por su discípula Zilah Rojas.

Ese simple contacto le abrió la puerta de entrada a la orquesta, donde le pidieron que se quedara. Para esa institución, Rojas realizó el programa de mano para la ópera Cosí fan Tutte, “que gustó a Patricia Cisneros y entonces me mandó a contactar. Entonces pasé a Mozarteum también”, cuenta la diseñadora gráfica. A punta de trabajo fue desarrollando la especialización que ostenta.

Las nuevas generaciones

Considera Zilah Rojas que los diseñadores jóvenes han tenido más oportunidad de estudiar la parte tecnológica, pero descuidan el concepto, por ello piensa “que no son tan comunicadores los diseñadores actuales, porque te transmiten más la parte tecnológica que la estructura y el mensaje”.


Ya que hablamos de tecnología, le pregunté sobre la migración hacia el libro digital, a lo que contestó: “es que no me gusta, a mí me hace falta el papel”, y en ese sentido Rojas piensa que aunque la producción de impresos haya bajado en el país durante los años recientes por escasez de materiales y los altos costos, las empresas siempre van a necesitar folletería, además de considera que los catálogos y los libros institucionales van a permanecer.

En tiempos recientes Zilah Rojas ha diseñado el libro de Editemos Casa del juguete. Colección Mario Calderón y se ha lanzado a publicar por su cuenta una serie de mini-libros para niños sobre artistas plásticos venezolanos como Alirio y el río infinito. Posee otros títulos en espera por ingresar a la imprenta.