Diseño en Venezuela

domingo, 22 de abril de 2018

Anita Reyna: EL DISEÑO GRÁFICO DEFINE EL ROSTRO DE UN RESTAURANTE


La estrella de anís como emblema del restaurante Moreno se debe al buen criterio visual de Anita Reyna.

Ana Isabel Reyna, mejor conocida como Anita Reyna, ha desplegado su talento como diseñadora gráfica para los mejores restaurantes de Venezuela, como Alto, del multigalardonado chef Carlos García o Moreno, cuya apertura causó revuelo en el universo gastronómico caraqueño en 2016. El presente texto es el primero de las colaboraciones publicadas en el diario venezolano El Universal desde septiembre del 2017.


En este tipo de negocio, el diseño gráfico se expande mucho más allá de la marca y sus aplicaciones “lógicas” como el menú, porque se convierte en copartícipe de lo experiencial, para que el comensal se sienta a gusto.

Anita Reyna estudió en Italia y a su retorno al país trabajó durante una década con Annie Lampe, con quien asumió proyectos de diversa índole. Fue junto a Lampe que se estrenó en el diseño gráfico para restaurantes con Gourmet Market.

Más adelante fundó su propia agencia, H2O, que mantuvo activa durante doce años. Con la misma, desarrolló la imagen para Citron Café, Cathay, Ara Natural, Ara Mix y Ara Café, pertenecientes al mismo grupo económico. “Me inicié en esto por glotona, porque negociaba parte del pago por intercambios”, comenta como anécdota Reyna, quien afirma que también la motivó la gran simpatía que siente por el gremio de la cocina en Venezuela.

La comunicadora visual cuenta que trabaja “brazo a brazo” con los arquitectos y profesionales de otras áreas que participan en el nacimiento de los nuevos locales, porque “este trabajo siempre es en equipo”, destaca y prosigue: “el diseño gráfico define el rostro del restaurante hacia el consumidor revelándole las características del concepto culinario. Cuando el público va y degusta, es que descubre la auténtica esencia, que es la calidad de la comida y el servicio”.


Todo es diseño

Hace años emergió su nexo laboral con el arquitecto y diseñador de interiores Alejandro Barrios. Se conocieron trabajando para Cinex. Luego de esa experiencia, asumieron el restaurante Atlantique y de ahí en adelante, siguieron las colaboraciones, tanto en Venezuela como en el exterior.

Luego de una conversación larga y tendida con los dueños del restaurante, Anita Reyna participa en un brainstorming con los miembros del equipo creativo. De allí surgen las propuestas de materiales, texturas, paletas de colores, tipografías e iconografía que se ensamblarán en la marca, la gráfica secundaria y sus aplicaciones en el diseño de interiores y las piezas utilitarias. En este sentido Reyna interviene todo lo que considere: textiles, vajillas, paredes, pisos, vidrieras, e incluso, si es preciso, integra las artes plásticas, “porque si no, el proyecto está cojo”, considera, y menciona como ejemplo, las 21 obras que ella misma generó para la entrada del Hotel Cayena-Caracas, en las que muestra su faceta como artista.

“He tenido la suerte de contar con clientes que no ponen barreras, porque lo apasionante para mí es ir más allá de lo gráfico bidimensional, porque todo es diseño”, enfatiza Reyna.

Las piezas utilitarias la han llevado fuera del ámbito de la restauración, a través de la concepción de ediciones limitadas de vajillas, cojines, delantales y otros textiles para la recién desaparecida tienda Greenella (colección Fábula) y para Iskia (colección Festividad).

De igual manera, su pasión por la gastronomía la ha llevado al terreno artístico en la exposición “Resetario” que fue exhibida en el año 2010. 




La gráfica del restaurante Moreno está relacionada con el mestizaje, el cual se traslada a la gastronomía venezolana.


Una estrella para Moreno

La semilla de anís como ingrediente “estrella” que revela el aporte de los conquistadores españoles en nuestros fogones, es el símbolo que identifica al restaurante Moreno, cuyo “naming” es el producto de una feliz coincidencia, puesto que además de ser el apellido del chef, concentra la índole mestiza de los platos que crea, porque tal como señala Anita Reyna: “no es blanco, no es negro, es moreno. Es suficientemente criollo”.

Además de tan elocuente logosímbolo ampliamente aplicado, la diseñadora gráfica también propuso una serie de collages digitales con imágenes alusivas a la hibridez cultural venezolana, la conquista, la colonia y la independencia. 


Para Juvia, restaurante abierto en Miami se repitió la dupla ganadora: Alejandro Barrios en el diseño interior y Anita Reyna en el diseño gráfico.


Desde lo Alto de una mata de caucho

El árbol de caucho que se enseñorea en el patio interno del restaurante Alto sirvió de inspiración para el logotipo y gráficas secundarias tan impactantes como las baldosas que revisten los pisos del lugar.

Anita Reyna explica que a través del diseño gráfico, interpretó visualmente la calidez y organicidad que se querían comunicar, vinculando al icono el color marrón y otras tonalidades terrosas para la ambientación del local.

“Si la tarea se hace bien, funciona”, explica Reyna, para quien es vital la investigación previa al proceso del diseño.

Anita Reyna también fue la artífice de la identidad del restaurante y cafetería Coma, para el que creó un ingenioso logotipo que fue aplicado a empaques, capacillos, señalética, etiquetas y hasta los uniformes de los empleados. También trabajó para Spice, Yakitori, Catar, Greenmarket, Mandarin, Bonito en la isla de Saint Barth, Madrigal en Panamá, Fresko, Rustiko, Kosh, Sushi Garage y Juvia en Miami. Algunos de los proyectos de data reciente los ha desarrollado en conjunto con su hija Eloísa Bertorelli, que también es diseñadora gráfica.


Consejos para jóvenes diseñadores

Al preguntar a Anita Reyna sobre qué recomienda a los jóvenes diseñadores gráficos que deseen trabajar para la restauración ella enumera:
  • Escucha al cliente para obtener la información que te permita traducir visualmente sus ideas y tener claro el objetivo a comunicar. 
  • Hacer la tarea de investigación con disciplina y lógica, para crear un concepto que sea una estructura básica. Sin esa estructura, el diseño es como un cuerpo sin esqueleto. 
  • La parte estética sigue a la estructura, no al revés. 
  • No te detengas en lo que te piden, propón más, no te limites. 
  • No puedes soñar con lo que no se puede hacer, por lo tanto es importante efectuar una búsqueda exhaustiva de los proveedores que te ayudarán a materializar tu propuesta. 
  • Siempre trata de degustar. De los colores, olores y sabores, surgen ideas que dan cuerpo al concepto. 
  • Sé generoso. Lo importante no es ser el mejor, sino “dar lo mejor”.
El articulo originalmente publicado en El Universal.


martes, 17 de abril de 2018

ANDRÉS RINCÓN Y EL DISEÑO DE MARCAS EN VENEZUELA -parte 2-


Andrés Rincón relató que Future Brand rediseñó la marca de Cantv cuando la empresa fue privatizada, y luego como MBLM pudo adaptarla cuando fue renacionalizada 

Por Andreina Padrón

Resolver problemas


Esta nueva realidad es a la que se enfrenta Andrés Rincón. Cada día aparecen nuevas cosas que tienen efecto sobre las marcas y adaptarlas a las nuevas tecnologías ha sido uno de sus mayores retos. En MBLM comenzaron trabajando con Cantv y Movilnet, una licitación que había ganado FutureBrand en 1998, para luego avanzar en el año 2006 con el banco Mercantil que estaba por entrar al mercado mundial y al que dieron su actual identidad con el logo denominado “el impulso” por asemejarse a una vela de barco, que sustituyó al anterior, que llamaban popularmente “la arepa”.

Han trabajado para Farmahorro, EFE, Mavesa, Primor, Toddy, Rikesa, Migurt, Bodegas Pomar, Empresas Polar, creando el nombre “Alimentos Polar” y desarrollaron la marca corporativa más allá de los productos individuales de la empresa. Dependiendo del público y las necesidades de cada marca, las estrategias podían hablarle a la familia, a los jóvenes, a los aficionados a los vinos, entre otros. La estrategia de branding en todos los casos no solo involucraba el cambio de logo sino toda la identidad, el empaque, la experiencia en el punto de venta. 

MBLM ha desarrollado la estrategia marcaria de varios productos de Alimentos Polar.


Uno de los retos más grandes que han tenido a nivel nacional fue el haber actualizado la marca del Centro Médico Docente La Trinidad, que portaba -nada más y nada menos- que un emblema de Gerd Leufert. La institución buscaba renovar su imagen y demostrar todo lo que podía ofrecer (educación servicios, medicina) sin cambiar por completo la identidad que ya había dejado Leufert y lo lograron con éxito.

Así pues, la experiencia de Rincón con MBLM se ha definido por el querer conocer cuáles son las necesidades reales que tienen las marcas, incluso cuando las mismas empresas no las tienen claramente definidas. Uno de estos casos fue Digitel en el año 2014, cuando cambiaron de imagen para anunciar el lanzamiento de la tecnología 4G en el mercado venezolano. Renovaron su marca, pero apuntando a un target diferente, el juvenil, la nueva generación, y para ello MBLM trabajó la “G”, de modo que pudiera permanecer, aunque la tecnología cambiara. Así surgió el polémico “espermatozoide” que tanto dio de qué hablar en su momento y del cual Rincón no se arrepiente, pues afirma que no hay hasta el momento asociaciones negativas con la marca, pues los espermatozoides son vida, movimiento, avance, y eso es algo que representa la esencia de lo que buscaba Digitel.

Otras veces hay un problema claro qué resolver, como el momento en el que debían rescatar a Plumrose, una marca que solía ser conocida por su jamón de Navidad y que, por tanto, sólo se vendía en diciembre. Surgió la nueva identidad con la que se promocionó el resto de los productos como las salchichas, el jamón cocido, los embutidos, etc. Asimismo, también trabajaron con La Montserratina cuando Plumrose la comprara en el año 2013.

Pero el éxito de Andrés Rincón con MBLM no se ha limitado a marcas venezolanas, también ha trabajado con la marca país de México con “Vive hoy, vive lo tuyo, México”, equipos deportivos, e incluso ha participado en proyectos como la renovación de la marca de American Airlines, creada originalmente por la leyenda del diseño Massimo Vignelli.


Las marcas y lo digital


Andrés Rincón considera que en este momento existe una evolución en las agencias de branding y en la mente de los creativos. Lo tecnológico ha arropado todo y ha sido necesario reconfigurar incluso la organización interna de los equipos y el modelo de negocio en función de las nuevas tecnologías. Las marcas ya no son distantes, no son solo un producto en el anaquel, hoy en día conectan diariamente y a todo momento con su público gracias a la dinámica impuesta por las redes sociales. 

Esta es apenas un muestra de las marcas internacionales que han sido creadas por el equipo MBLM

Por otro lado, día a día surgen marcas nativas digitales, y las marcas tradicionales también se ven obligadas a entrar en la conversación, hasta desarrollar nuevos negocios en dichas plataformas, ya no es solo estar en Facebook o Twitter, sino tener aplicaciones nativas, videojuegos y demás. Es por esto que Rincón insiste en que es necesario entender qué es lo que está sucediendo en el mundo digital y para eso no basta con solo usar la tecnología, sino que hay que estudiar y leer mucho porque hacia eso está evolucionando el mundo hoy.

Si hay algo que Andrés Rincón sabe y le apasiona del diseño de marcas es que no se trata de inspiración, de una musa, ni arte, es un negocio que le ha permitido aprender y crecer profesionalmente. Pero no lo ha hecho solo, siempre ha trabajado con un equipo y cree que su fortaleza debe ser ver cómo hacer para sacar lo mejor de la gente. “Yo creo en el mejor director, en el tipo que es capaz de identificar talentos, gente buena, pero en áreas específicas, para juntos ver cómo hago para obtener un buen resultado”.

Rincón sabe que las marcas son un negocio que permite y exige crecer, avanzar y evolucionar. Quedarse en un mismo sitio o momento no es una opción, sobre todo en una época como la actual en la que los cambios resultan vertiginosos. No obstante, más que un negocio, las marcas son su gente, sus usuarios, sus seguidores. Para Andrés Rincón, las marcas son emociones y la gente se conecta con emociones…

miércoles, 11 de abril de 2018

ANDRÉS RINCÓN Y EL DISEÑO DE MARCAS EN VENEZUELA

Entre las experiencias del curso de ampliación profesional Historia del Diseño Gráfico e Industrial en Venezuela del Postgrado de Artes de la Universidad Central de Venezuela dictado por la profesora Elina Pérez Urbaneja, pudimos contar con la presencia del diseñador venezolano Andrés Rincón, quien compartió una visión pragmática del diseño gráfico enfocada en el negocio de las marcas. Por Andreína Padrón (parte 1)


Creador de propuestas de valor


Rincón es diseñador gráfico egresado del Instituto de Diseño de Caracas en el año 1994, con estudios posteriores de diseño publicitario en la Escuela de Arte de Boston, Estados Unidos, donde se especializó en el diseño de marcas. El querer entenderlas, cómo se comunican, y en especial cómo funcionan las marcas masivas, las que están en constante contacto la gente, lo llevó a trabajar en Procter & Gamble donde dirigió el equipo de diseño para Latinoamérica y llevó a cabo proyectos grandes como las marcas Vicks, Pampers y Always.

Con una visión ambiciosa, Andrés Rincón no quería ser simplemente un replicador local de las pautas que determinaban en otras latitudes, según un libro de estilo o brandbook. Al contrario, quería ser quien creara desde cero las marcas, quien decidiera qué era lo que se haría y diera la pauta para que otros la siguieran. Con esta idea llegó a convertirse en socio en MBLM, una agencia de branding con la que trabaja desde el año 2010 y que es sucesora de FutureBrand.

Pero, ¿qué son las marcas para Rincón? Para él es importante aclarar que una marca no es un logo, es mucho más que eso, es sentimiento, aquello que la gente es capaz de expresar sobre algo: “las marcas no son lo que ellas dicen que son, las marcas son lo que la gente dice de ellas”. Por esta razón, al final, la marca comprende muchas cosas, más que un logo, también es colores, fotografía, tipografía, íconos, lenguaje, su gente, sus edificios, la forma del producto, su empaque, sabores, sonidos, olores. En síntesis, las marcas son una propuesta de valor con un nombre, una identidad gráfica.

Sin embargo, el trabajo solo empieza cuando se crea la marca. Parte de su propuesta de valor es buscar crecer y expandirse a otros mercados, otras latitudes, entrar en diferentes categorías. Llega un punto en el que también es necesario cambiar, rejuvenecerse, adaptarse a públicos distintos, culturas, tecnologías. Las marcas deben crecer, evolucionar, expandirse.



La metamorfosis de las marcas


Esta preocupación por lo que significa hacer una marca tuvo un momento clave en la década de los años 80 cuando se dio el “boom” y comenzó la confusión entre lo que era un logo y lo que era una marca. La época de la marca registrada, los sellos y garantías que indicaban cuando algo era bueno. El surgimiento de muchos productos y una noción de estatus asociada hizo que las empresas empezaran a tomar en serio el branding de sus proyectos.

La década de los 90 es la era de la globalización, las empresas comienzan a crecer y expandirse, y se produce la fusión de muchas marcas. Es a partir del año 2000 cuando la tecnología empieza a afectar todo. El momento en el que tener presencia en Internet, era lo más importante y poseer una dirección de correo electrónico. Y a partir del año 2010, todo empieza a girar alrededor de las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram. Todo es interacción, conversación. Los consumidores cada vez se sectorizan más y ya no es una opción manejar una marca sin una estrategia de comunicación.

domingo, 1 de abril de 2018

DE ARQUITECTURA, DISEÑO DE INTERIORES Y DISEÑO DE MUEBLES EN VENEZUELA

El arquitecto y diseñador de muebles Bernardo Mazzei revisó la producción de los años 50 y 60


Un recuento de lo que ha sido el diseño de interiores y de mobiliario animó el cincuenta aniversario del Colegio de Arquitectos de Venezuela el pasado 16 de marzo en la tienda Stylus.


Los vínculos del diseño con la arquitectura son innegables. Así se evidenció con fuerza desde principios del siglo XX en la labor creativa de Peter Behrens, maestro de Walter Gropius y Ludwig Mies van der Rohe, los legendarios directores de Bauhaus, todos arquitectos. Igual ocurrió en la educación del Vkutemas soviético y se ha repetido innumerables veces desde entonces hasta la actualidad. Venezuela no ha sido la excepción.

Es interesante descubrir que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela apenas abrió en 1941 y que antes, eran los ingenieros quienes proyectaron y erigieron edificios y monumentos. Cuando inició la educación formal del diseño en el Instituto de Diseño, hubo arquitectos en el plantel profesoral, como Johann Ossot, quien fue director, Carlos Vicente Fabbiani y la propia Gego, quien llegó al país con el título de Ingeniero-Arquitecto de la Universidad de Stuttgart.

Los arquitectos venezolanos no sólo se dedicaron “a lo suyo”, sino que también hallamos en el portafolio de muchos de ellos, diseño gráfico en forma de marcas o carteles, y diseño industrial, a través de la concepción de muebles y también encontramos su participación en la decoración, que devendría en diseño de interiores.

Este último fue el leit motiv que animó la celebración de los cincuenta años del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), un festejo que estaba pendiente desde el 2017, que tuvo que posponerse por los cuatro meses “de guerra” que vivimos en el país. Sin embargo, la cita se realizó el 16 de marzo en el showroom de Stylus en Boleíta Norte. 


La Revista CAV es una cantera informativa

La presidenta del CAV, Arq. Mariela Genatios y el gerente general de la organización gremial, Arq. Tomás Pérez Calderón, fueron los convocantes de este evento cuyo eje central fue un conversatorio sobre el desarrollo del diseño de interiores en Venezuela, un relato invisibilizado dentro de la historia de la arquitectura, una tarea pendiente.

Los encargados de deshilvanar en parte, dicha madeja, fuimos el Arq. y diseñador de muebles Bernardo Mazzei y yo.

Tomás Pérez Calderón pronunció las palabras introductorias, remontándose a la tradición mobiliar de la Escuela de Marquetería de Caracas, referencia necesaria para comprender los orígenes.

Seguidamente Pérez Calderón dio la palabra a Bernardo Mazzei, quien realizó una rica disertación arraigada en la década de los cincuenta del siglo pasado.


Caracas cosmopolita


Mazzei partió de la idea de la robusta modernidad escenificada en Caracas en los años cincuenta, que se asentó sobre la prosperidad producida por la renta petrolera y una dictadura positivista. Esa modernidad definió una actitud cosmopolita, en una república que venía de ser una Capitanía General, territorio de segunda, al compararlo con la grandeza de los Virreinatos hispanoamericanos.

Como consecuencia de ese progresismo, Mazzei esgrimió datos como que en Caracas abrió la primera tienda Dior del continente, incluso antes que en los Estados Unidos. La capital venezolana fue testigo de la modernización a través de la “transformación positiva del medio físico”, tal y como promulgaba el Nuevo Ideal Nacional perejimenizta.

Un dato curioso, poco conocido, mencionado por Mazzei es que en 1961 abrió la primera institución educativa dedicada a formar diseñadores: el Instituto Villasmil de León, que en sus inicios extendió un convenio con el Chicago Schoo of Interior Decoration, tal y como atestigua el diploma de su madre, Lilieta Osorio, fechado en 1962.

Bernardo también destacó el diseño de muebles de esa época, encabezado por Tecoteca, Galería Hatch, Capuy, Muebles Azpúrua y Avelca. Esta última industria, trabajó en la construcción de muebles diseñados por el maestro italiano Gio Ponti para los proyectos que hizo en Caracas. 


Lámpara diseñada por el Arq. Tomás José Sanabria para el Hotel Humboldt, mandadas a fabricar de nuevo.

Mencionó, por supuesto, esa atalaya construida con una vista de 360 grados en el cerro El Avila, como lo es el Hotel Humboldt, a punto de reabrir tras el arduo trabajo de remodelación capitaneada por el arquitecto Gregory Vertullo, quien se ha dedicado a la tarea de devolverle el esplendor más cercano posible, a la creación original de Tomás José Sanabria, reconstruyendo y reinstalando inclusive, las lámparas diseñadas originalmente por Sanabria.

Mazzei culminó su participación con un breve homenaje a varias mujeres diseñadoras o promotoras del diseño en el país.


De los setenta hasta la actualidad


Mi parte consistió en hacer un recuento del diseño de muebles y productos para el hogar desde la década de los setenta del siglo pasado, iniciando por los aportes de la mención diseño industrial del Instituto de Diseño Neumann, que fue clausurada en el año 1973.

De esos años en los que se erigieron megaproyectos como Parque Central, cuyo equipamiento en fibra de vidrio fue diseñado en el país, queda mucho por recuperar, y en ese sentido, la Revista CAV, órgano informativo del Colegio de Arquitectos de Venezuela es una cantera informativa. 

Descubrimiento revelador: el Instituto de Diseño Villasmil de León abrió en 1961, tres años que el IDD, con cursos de diseño de interiores avalados por el Chicago Instituto of Interior Design, como prueba el diploma obtenido por la madre de Bernardo Mazzei, quien luego dictó clases en dicha escuela.


En los ochentas se produjo esa ruptura económica llamada “Viernes Negro” que paradójicamente obligó a producir (y diseñar) para nuestro mercado interno. De dicho período mostré desde esas piezas que funden arte y diseño, como las creadas por John Gornés y las exhibidas en las colectivas de la Galería Vía, las que integran elementos de la artesanía tradicional como la Easy Rocker de Emile Vestuti y las meramente funcionales que poblaron muchas casas y apartamentos como la mesa de televisión Prima de Exacta Diseño. De los 80 queda pendiente estudiar los aportes de Totón Sánchez, apenas esbozado en el documental Zoológico.

En los años noventa entró en acción aquel Centro de Arte La Estancia dedicado a la fotografía y al diseño con la exposición inaugural Detrás de las Cosas y empresas que se mantienen hoy día como Otai Design, especializada en el diseño y fabricación de lámparas e iluminación. De ese momento destaca que la configuración objetual es compartida entre arquitectos y diseñadores industriales y también es el momento en que arranca el Salone Satellite de la Feria del Mueble de Milán, curado por Marva Griffin, al que va por Venezuela la propuesta de muebles “Amarillo” creada por Juan Carlos Láncara y Vicente Antonorsi.

Al pasar al siglo XXI el énfasis fue en la creación de objetos pequeños decorativos o funcionales para el hogar y la acción de los diseñadores industriales merideños, así como la mención a la “diáspora” de talento que está demostrando en diferentes partes del mundo que tuvo una formación de calidad en Venezuela que le permite ubicarse en el mercado laboral foráneo.

Estas han sido pocas palabras para sintetizar el contenido de las ponencias de Bernardo Mazzei y mi persona en este evento que reunió a los arquitectos para reencontrarse con esa parte de su trabajo tan valiosa como la concepción de edificios.

domingo, 25 de marzo de 2018

LA HUELLA DE MATEO MANAURE EN EL DISEÑO GRÁFICO VENEZOLANO

Detalle de Cuvisiones. Siete cuentos, 1968, Diagramación de Mateo Manaure para libro de Arturo Uslar Pietri

Esta semana, el 19 de marzo para ser exacta, falleció el artista plástico Mateo Manaure, quien también destacó por ser pionero del diseño gráfico venezolano, junto a Carlos Cruz-Diez y Pedro Angel González, de quien aprendió secretos del trabajo en imprenta. Se encuentran desperdigados en algunos textos, los aportes de Manaure al ejercicio del diseño, pero no tenemos un inventario completo de los carteles, libros y revistas que creó. Les dejo, como homenaje al maestro, un acercamiento que toma como base el trabajo de investigación realizado por Freddys René Pérez, para el curso "Historia del diseño gráfico e industrial en Venezuela", que dicté en la UCV. 


Mateo Manaure, Nació en Uracoa, estado Monagas. Su familia se muda a la capital siendo él aún muy joven y ahí logra trabajar para Tipografía La Nación, en el año de 1937 aproximadamente. En la imprenta conoció a don Gabriel Espinoza, quien lo llevó a la escuela de Artes Plásticas, donde se formó bajo la tutela de Marcos Castillo y posteriormente de Pedro Ángel González, otro avezado artista plástico venezolano que también ejerció como diseñador y diagramador.

En la escuela se desarrolló como profesor auxiliar del taller de artes gráficas, donde aprendió grabado, escultura, cerámica, diseño gráfico, en el año de 1940.

En ese mismo año, obtuvo el premio especial de la escuela por sus afiches, logrando la misma mención en dos o tres ocasiones más. Tiempo después, Mateo Manaure comenzó a ser reconocido como artista plástico, cuando Rómulo Betancourt era presidente, ganando el Premio Nacional de Artes Plásticas. Se fue París para regresar el año siguiente, 1948, siendo presidente para el momento Rómulo Gallegos. De su estadía en Francia aprendió el estudio directo de las obras y tomó influencias de Picasso en el dibujo.

Se fue nuevamente a París entre 1948 y 1952, donde formó parte de Los Disidentes, junto a Miguel Arroyo, Perán Erminy, Alejandro Otero entre otros. Ya para cuando regresa a Venezuela, Marcos Pérez Jiménez, es presidente y ha desaparecido el Taller Libre de Arte de Caracas, formado antes de su partida por Manaure. Sin embargo, se abrieron espacios como la Galería 4 Muros, donde se realizó la primera exposición Internacional de Arte Abstracto en Venezuela.



Entre sus trabajos relacionados al diseño gráfico, para el año de 1949, cuando aún se encontraba en París, realizó las ilustraciones del libro Escuchando al idiota de Oswaldo Trejo, con seis litografías originales y para 1950 diagramó las ediciones e ilustraciones de la obra de García Lorca traducida por Claude Couffon, La Suite des Miroirs.

En 1957, diseñó la portada de la revista El Farol número 171, la cual “es una obra no narrativa, basada en la interacción de elementos puramente visuales. En este caso la imagen continúa en la contraportada, por lo que puede analizarse fragmentada o de manera completa” (Velázquez, 1989).



Junto a Carlos González Bogen, dejó huellas en la diagramación de revistas durante las décadas de los cincuenta y sesenta. Ejemplo de ello es que se encargó de la dirección de arte del número 1 de la Revista CAV, órgano divlgativo del Colegio de Arquitectos de Venezuela.

A partir de su salida de la cárcel, en 1958, creó una serie de ilustraciones para un libro del poeta Martiniano Bracho Sierra, Cuando las Casas Hablan, Breve Crónica que significaron el inicio de una ruptura con la etapa abstracta geométrica hasta su culminación en una serie de cuadros cuyo predominio era el tema de la Caracas nocturna, incorporándose así a la nueva figuración, exhibiendo sus resultados en la sala Mendoza en el año 1962. En el año de 1963, realizó, junto a su colega Régulo Pérez,, ilustraciones del libro En medio de la tempestad de Pedro Lhaya, publicada por ediciones Minotauro, Caracas. En 1965, realizó la portada e ilustró el libro El Hombre y la Estrella. Selección de Prosa y Poesía de Carlos Augusto León. Este mismo año también diagramó el libro América Cuenta de la Editorial Arte.


En su haber también hay carteles y más material editorial, entre el que se cuenta, siempre en el terreno cultural, el libro de Ida Gramcko, Grados Norte Franco, reseñado y fotografiado en la web de la editorial Letra muerta, puedes verlo aquí: http://letramuertaed.com/ida-gramcko/bibliografia/

De la "gramática visual constructivista" nacen las Cuvisiones, otro trabajo dentro del ámbito del diseño gráfico para un libro de Arturo Uslar Pietri. Esta publicación que incluye diez serigrafías de Manaure, se considera pionera del libro de arte en Venezuela, sobre la que el artista expresa: “mi labor gráfica (…) me ha permitido trabajar con gran libertad en el campo de la pintura, sobre todo en los años en que todavía no existía la demanda que hoy existe en el mercado de arte” (Velázquez, 1989, pág 49).

Velázquez, L. 1989. Mateo Manaure Arte y Consciencia. Armitano Editor, Caracas, Venezuela.