Diseño en Venezuela

miércoles, 15 de agosto de 2018

ALFREDO MELE: EL DISEÑADOR INDUSTRIAL VENEZOLANO QUE RESTAURÓ LA MAQUETA 3D MÁS GRANDE DE LATINOAMÉRICA

Mesa-bandeja de la marca Ikaru by Indsign, creada por Alfredo Mele para diseñar objetos utilitarios.



Diseñador industrial egresado del Instituto de Diseño Caracas, Alfredo Mele ha expandido sus horizontes creativos a Latinoamérica. Luego de adquirir suficiente experiencia en Venezuela y vivir una temporada en Ecuador y México, en 2015 mudó su taller Indsign a Bogotá, su sede de operaciones actual. En esta ciudad acaba de restaurar una megamaqueta para el museo Maloka.


Aunque Alfredo Mele se formó como diseñador industrial, se ha ido ganando el título del “artista de los artistas”, por su capacidad de materializar proyectos que parecen imposibles o muy complejos.

Desde hace años ha brindado asesoría a decenas de artistas, -primero venezolanos, luego de otros países latinoamericanos-, que llegan a su taller con ideas sobre el papel que desean llevar a la realidad. Entonces Mele, con sus conocimientos de los materiales y de las tecnologías productivas propias de diseñador industrial, encuentra soluciones. “Primero me enfoco en entender el problema. Luego deconstruyó la idea, la desbarato para analizarla y volverla a armar. También investigo referentes. Diseño partiendo de los elementos estructurales que conlleva. Por último si lo requiere, voy a la construcción”, explica Mele.

En Venezuela produjo piezas para Raúl Cardozo, María Fernanda Lairet, María Esther Barbieri, Daniel Adrián, Doménico Silvestro, Dalia Ferreira, Pietro Daprano, Tersa Mulet, Antoni Muntadas, Pietro Daprano, Cristóbal Ochoa, Juan Gerstl y Vicente Corostola. En Latinoamérica ha trabajado con Gustavo Niño, Nicolás Reyes, Andrés Orjuela, Andrés Matías Pinilla, Gustavo Roa, Carlos Velásquez, entre otros.



La pirámide de frascos del artista colombiano Andrés Matías Pinilla en proceso de construcción en el taller de Indsign.

Uno de los proyectos más arriesgados asumidos por Mele es la pirámide de frascos del colombiano Andrés Matías Pinilla, titulada “Camino al Dorado”. Este artista llegó al taller con una idea difícil de ejecutar, y gracias al conocimiento de diseño estructural y vena artística de Alfredo Mele, éste logró llevar a cabo el proyecto para la expo individual Welcome to Parime en Bogotá. Como la pieza fue un éxito, Pinilla pidió una versión pequeña, con la que ganó el premio “En obra a mejor artista” de la sección Barrio Joven en ArteBA, Buenos Aires.


Para el diseñador venezolano, cuando trabaja con artistas plásticos se desarrolla “un choque de mentes muy interesante, porque mucha de la sabiduría es compartida. Es complejo porque primero se debe entender y apreciar la obra para lograr expresar lo que el artista quiere transmitir, aunque lleve tu sello”.

Así recibieron en el Taller de Indsign la maqueta hecha en impresión 3D que es el mapa de Bogotá.

El reto Maloka

Recientemente el taller Indsign de Alfredo Mele fue convocado para restaurar la maqueta impresa en 3D más grande de Latinoamérica que fue producida para la presentación del actual alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa en la Cumbre Mundial de Alcaldes 2016.

La maqueta es una mole de 380 mts2 y 6000 piezas que luego de ser expuesta durante tres días, fue almacenada durante 2 años, hasta que el distrito de Bogotá la donó al Museo Maloka, que decide restaurarla para mostrarla al público.

Relata Alfredo Mele que las piezas de la maqueta representan la topografía y lugares de Bogotá. Fueron realizadas apresuradamente para cumplir con el evento de burgomaestres, por lo que presentaba problemas de escala, impresión, unión de la piezas y elevaciones, que complicaban el proyecto, que para colmo tenía encima los ojos de instituciones gubernamentales, curadores y museógrafos. Cada uno sumaba presión.



Detalles de la maqueta entregada a Maloka, luego de la restauración realizada por Indsign.

Sin embargo, Mele reunió a cuatro arquitectos de la Universidad Nacional de Colombia especializados en planificación urbana, dos artistas plásticos y a la diseñadora gráfica venezolana Francis Galavís, quien es coordinadora general y encargada de control de calidad de Indsign. Este equipo logró en 39 días pasar la pieza mal acabada a una maqueta de exhibición permanente a la que se le dio más vida usando 24 proyectores de luz para realzar los espacios en mapping.

El agradecimiento efusivo del arquitecto Francisco Vergara, coordinador de la maqueta inicial fue, según Mele, una de las mayores recompensas obtenidas en este trabajo.

Los proyectos propios

Del padre italiano heredó la vena comercial, de su madre artista, la carga creativa. Luego de graduarse con honores en el IDC, Alfredo Mele participó en el concurso “El arte de nuestra gente” de Coca-Cola, en el que quedó seleccionada su pieza “Mina Cola”. Luego pasó a trabajar en Alcanven, empresa que considera una gran escuela, porque allí aprendió de fundición, aleación, extrusión, matricería, pintura, carpintería y trabajo en metal.

Luego de dos años comenzó a trabajar en el mundo de la publicidad y en el diseño para eventos, etapa que considera que fue muy enriquecedora, porque “Se requerían planos detallados de tarimas para conciertos, infografías de accesos, disposición de áreas de servicios. Es complejo, porque debes aprender de estructuras, luminaria, sonido y hasta del espacio que ocupa una persona para determinar cuántas entran en un evento”, cuenta.



Silla "Baba Joko". Ikaru by Indsign.

En el 2005 fundó junto a su padre la compañía Indsign, que fue creciendo hasta convertirse en una referencia en cuanto a diseño y producción. En 2008 creó la marca Ikaru By Indsign para la realización de objetos utilitarios como mobiliario y luminarias en diferentes técnicas de construcción En 2011 la empresa obtuvo el premio Mactac Worldwide Awards a la excelencia.

Para Alfredo Mele estudiar diseño industrial le abrió la mente para “crear lo que desees, solo necesitas de inventiva. El manejo de técnicas y materiales lo ganas con experiencia y gran curiosidad para experimentar, investigar y nunca quedarse en una posición cómoda”. Esa ha sido la receta de su éxito, aplicada en los proyectos que ha realizado en Venezuela, Ecuador, México y Colombia, que le han permitido insertarse exitosamente en la cultura del diseño latinoamericano.



Pizarra de corcho. Ikaru by Indesign.


Más info:
Instagram: @indsign

lunes, 6 de agosto de 2018

UN GRITO EN EL KIOSCO: EL PRODUCTO DE RAÚL LOTITTO Y JUAN FRESÁN



Esta es la portada No 1 de Producto.


Por Andreína Padrón.


La revista Producto marcó pauta entre los medios impresos venezolanos por la originalidad de sus portadas. La periodista Andreína Padrón indaga sobre quién fue el responsable de sus ingeniosas metáforas visuales en un país donde predomina la "literalidad".


Poco después de una de las peores crisis de la historia contemporánea de Venezuela, en agosto de 1983 se publicó el primer número de una revista especializada en publicidad y mercadeo que daría mucho de qué hablar durante los siguientes 33 años. Producto, fundada por el periodista argentino Raúl Lotitto, salió al mercado con una impresión completamente en blanco y negro. Circulaba junto con la revista Número al inicio, y posteriormente de manera individual.

Su diagramación a cargo de Dora Martínez fue moderada y sobria desde el inicio. La retícula constaba de 3 y 4 columnas con tipografía romana para los cuerpos y egipcia en titulares y sumario. Por lo general, los artículos se organizaban en un título, seguido por un sumario entre filetes, el cuerpo con su respectiva capitular y una fotografía o ilustración de Hugo Ramallo, la mayoría.

La portada del primer número contó con una estructura que definió las siguientes. El logotipo se ubicaba en el cabecero, indicaba el nombre “Producto” dos filetes superiores y debajo los temas que trataría: Publicidad/Mercadeo/Comunicación en una tipografía sans-serif gruesa y pesada que asentaría la fuerte identidad de la marca hasta el presente. El titular era: “Joseph Novas: la publicidad retrocede”. La ilustración era una fotocomposición con el retrato del publicista (fotografía tomada por Eduardo Gamondés) dentro de la forma de una manzana.

Muchas de las fotografías fueron tomadas por Gustavo Dao.



“Un grito en el kiosco”


Aunque la estructura fue definida desde el primer momento, fue Juan Fresán, un diseñador argentino, quien establecería el estilo que diferenciaría a Producto y lo transformaría en un ícono del diseño gráfico venezolano con sus irreverentes portadas.

En entrevista, Raúl Lotitto lo explica así: “Teníamos la idea de que la portada fuera un grito en el kiosco porque Caracas era una ciudad donde no se caminaba mucho porque se andaba en carro, entonces había que generar un impacto para que la gente la viera desde un vehículo”.

Fresán comenzó a diseñar las portadas de la revista a partir del número cinco, y a partir del número diez trabajó mano a mano con el fotógrafo Gustavo Dao, quien sería muchas veces el responsable de materializar en imágenes las ideas del creativo.

Lotitto y Fresán eran buenos amigos (ambos argentinos) y a éste le gustaba tanto la revista que se ofreció para diseñar sus portadas: “les imprimió un estilo extraordinario, o sea, él fue el que inventó esa cosa del ‘grito en el kiosco’” expresa Lotitto. De hecho, también fue el diseñador quien propuso el nombre “Producto” para la revista meses antes de que se creara el primer número.

En la edición aniversario n° 119 de agosto de 1993 lo identifican como: “tímido formidable, condición que disimula exhibiendo su ‘carnet de loco’ o calzándose máscaras grotescas, Fresán domina la estética sin darse respiro con la ética y enfrenta la vida bajo principios intachables y procederes transparentes. No traiciona. No miente. No estafa. Y es un hombre culto, sensible, pleno de humor, que se divierte con la psicología de lo cotidiano y baila a menudo con las contradicciones”.


Juan Fresán dejó como aporte en Producto el empujar al creativo hacia lo metafórico y evadir lo obvio.


Decían que tomaba conceptos y devolvía símbolos. Según Lotitto (2018), la ejecución de las portadas era “muy loca”, pues describía a Fresán como anárquico, como todo buen creativo:

“De pronto me llamaba a las tres de la mañana y me decía ‘tengo la portada”. Y Lotito le respondía: “estoy durmiendo”, pero Fresán insistía: “sí, pero se me acaba de ocurrir ahora”.

“Entonces, al día siguiente, a las siete de la mañana estábamos mirando lo que se le había ocurrido a él. Normalmente dibujaba en servilletas. Nos encontrábamos en un bar que se llamaba Margana que estaba en el Centro Plaza, nos encontramos muchas veces ahí ‘mira, la portada, vamos a pensar, nos tomamos un café esta tarde’ y ahí él dibujaba en una servilleta”.

Podía tardar diez minutos o cuatro días en hacer una portada, dependía de que dieran con la idea, de que se aprobara y de que se le sumaran cosas. Empezaban con algo y terminaban en otra cosa totalmente distinta, muchas veces porque las portadas nacían con una idea central que la daba el tema más importante de la edición, después de desarrollar un concepto que era lo más difícil al principio, por lo general se trataba de una metáfora, nunca algo simple. Sobre cómo era el proceso, Lotitto extrae de la memoria: “A la portada abonaban muchísimas cosas, el propio Dao ha creado portadas que resolvió en el estudio de fotografía cuando veníamos con otra idea y de pronto ahí la cambiábamos, porque involucró desde hacer dummies a no tener ningún arte final”.

Hasta el año 1987 casi todas las portadas fueron realizadas por Juan Fresán. Sin embargo, un día, así como comenzó, también terminó, argumentando que se había aburrido de hacerlas. Después de su salida, diseñadores como Alberto Monteagudo, Gladys Berges, Enrique “Quique” Picasso, Mobius y hasta Santiago Pol dejaron su huella en varias de las portadas de Producto en la década de los 80’s y parte de los 90 hasta que en 1995 llegó José Luis Venegas, quien se encargaría del diseño de la revista hasta la actualidad.

Comenta Lotitto que Fresán (quien había regresado a vivir en Argentina) estuvo de visita en la revista tiempo después de su salida porque “quiso ver todo lo que estábamos haciendo, entonces tenía un montón de portadas desplegadas en la sala de conferencias y dijo ‘es asombroso, las portadas son mejores que las que yo hacía’”. Y es que su influencia le dio una fuerte e inconfundible identidad gráfica a la publicación por el resto de su trayectoria a través de una metodología creativa: “Primero se rechaza de plano cualquier idea que describa literalmente al tema de portada. Tiene que ser una metáfora del mismo. Luego, la profusión de elementos pequeños que dan una idea general del todo tampoco funcionan. Tiene que ser una figura u objeto contundente que ubique al lector de golpe. Después, las propuestas de exclusivo valor estético ni se comentan. Tienen que tener segundas y hasta terceras lecturas desde el punto de vista conceptual”. 

Durante su primera etapa la tripa era a blanco y negro y la publicidad en las contraportadas a todo color.



La evolución 


Durante la década de los 90 se hicieron leves cambios a la diagramación de la revista, más despieces, más imágenes, tipografías más ligeras. Cada número reflejaba la estética del momento. Se incluyó color en las páginas poco a poco, se pasó a imprimir en un papel glasé de mayor calidad y aumentó la cantidad de páginas, así como de anunciantes.

Pero no fue sino hasta el año 2009 cuando se realizó el primer rediseño de Producto, a cargo del Jaime Cruz. El logotipo fue uno de los principales cambios, el cual se refrescó con la tipografía original, pero prescindiendo de los filetes que acompañaban a la palabra Producto”, así como de los indicadores temáticos “Publicidad/Mercadeo/Comunicación”, los cuales, después de tantos años en el mercado, ya resultaban redundantes e innecesarios.

Temas como el surgimiento de la telefonía móvil, las secuelas del “viernes negro”, las estrategias de campaña política como el “Sí” que llevaría a Jaime Lusinchi a la presidencia (casualmente también trabajo de Fresán), el boom de las tarjetas de crédito, la inauguración del primer McDonald’s en Venezuela, el lanzamiento de Windows 95, entre muchos otros, fueron reseñados en las ediciones de Producto, un reflejo cronológico del contexto de cada época.

El diseño de la campaña electoral de Jaime Lusinchi fue desarrollada por Juan Fresán.





La crisis alcanzó a Producto


A pesar de la larga historia de la revista, a Producto la alcanzó la escasez de papel que ha afectado a Venezuela en los últimos años. Para su 33 aniversario salió el n° 376 de septiembre-octubre 2016, que sería -hasta el momento- la última edición impresa . Para cerrar con broche de oro, sería el artista plástico venezolano Carlos Cruz Diez quien realizaría esta portada que consistió en la intervención cromática de la “P” de Producto. Una edición que además incluyó un recorrido gráfico y anecdótico de las mejores portadas de la publicación como tributo a su trayectoria editorial.

Después de 33 años de singulares y polémicas portadas, Raúl Lotitto se declara satisfecho: “Yo creo que la portada fue evolucionando junto con la revista en el sentido de que se convirtió en un ícono y después luchó para seguir siéndolo… Sin que me quede nada por dentro, ni que parezca echonería, no ha habido en toda la historia del periodismo venezolano, portadas como las de Producto. Lo que eran conceptualmente, lo que transmitían y cómo estaban ligadas con lo que el público quería. La gente esperaba la portada para ver qué era lo que íbamos a hacer. Las portadas de Producto yo creo que fueron muy emblemáticas… Hemos hecho cosas muy divertidas, yo personalmente me divertí mucho, hice lo que me gustaba”.


La última portada de la edición impresa fue realizada por el artista Carlos Cruz-Diez

lunes, 30 de julio de 2018

RETROSPECTIVA DEL ARQUITECTO FRANCISCO BIELSA RECORRE SUS REALIDADES Y UTOPÍAS



Exposición abierta actualmente en el Musarq hasta diciembre. Ocasión para apreciar el trabajo de este arquitecto que ha privilegiado la nobleza del acero.


Cada montaje expositivo que se ha inaugurado en los años recientes en el circuito de nuestros museos públicos exento del discurso ideológico se erige como un luminoso milagro en la penumbra. Los expositores deben arreglárselas para desarrollar el contenido y materializar lo que el público apreciará en la sala. Increíblemente, en tiempos “de revolución”, las falencias que padecen los museos del estado de alguna manera han logrado asemejar sus prácticas productivas a la de las galerías. Ironías del destino.

No quería dejar por fuera esa reflexión propia antes de resaltar un milagro reciente en el museo más joven de Caracas, pues el Museo Nacional de la Arquitectura (MUSARQ) inauguró el sábado 12 de mayo la exposición De la realidad a la utopía, un recorrido por la carrera del arquitecto Francisco Bielsa, sintetizada en 35 maquetas acompañadas por sus respectivos planos y 62 fotografías de gran formato colocadas sobre una pared de 48 metros de largo.

Relata el arquitecto expositor que el proyecto se originó a finales de 2016 en una conversación con el director general del Musarq, Juan Pedro Posani. “Durante la primera parte del 2017 se definió el alcance y título con el historiador de la arquitectura Javier Cerisola, quien hasta hace poco se desempeñara como subdirector del museo.

Bielsa recibió su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela en 1982. Sus proyectos y obras fueron galardonados, por ejemplo, con la Medalla de Oro al Diseño del Mejor Pabellón Conjunto de la Exposición Internacional Aichi 2005 realizada en Japón, por el Pabellón Andino-Amazónico. Ese mismo año obtuvo el Primer Premio BTicino al Mejor Diseño Residencial en Venezuela. También es acreedor del Premio al Mejor Diseño en el Concurso para Salas de Conciertos realizado en el 2003 en Stavanger, Noruega. Obtuvo en 1995 el primer lugar en el Concurso para la Sede de la empresa mexicana Grupo Acero del Norte y también logró un reconocimiento por la ampliación de la sede de Corimón en 1987, en Caracas.

Con tal bagaje, era el momento de mostrar la experiencia obtenida a lo largo de su trayectoria de 35 años.





El acero como protagonista


Aunque se discutieron varias narrativas para la exposición con el arquitecto Javier Cerisola, lamentablemente hubo que hacer ajustes por reducciones del presupuesto de patrocinio de las empresas que apoyaron la exposición, además de que Cerisola dejó el museo para asumir responsabilidades académicas en la universidad. “Esto obligó que uno de los componentes expositivos fundamentales que era la recopilación de una numerosa colección de libros de dibujo que dieron origen a las ideas de los proyectos y su desarrollo fuera eliminada”, explica Bielsa, quien terminó asumiendo la curaduría de su retrospectiva: “Este cambio radical en el material obligó a modificar en pleno montaje la secuencia de la muestra. Una sección destinada a la experiencia docente también fue suprimida, al igual que lo relativo al equipamiento urbano y el diseño de mobiliario”.



Render de dispositivo urbano diseñado para la Alcaldía de Chacao que desafortunadamente, no fue materializado.


El uso del término “utopía” fue acuñado por Javier Cerisola, quien explica en el catálogo de la exposición, que se debe a la aspiración soñadora de los proyectos de Bielsa, en especial aquellos que son presentaciones para concursos. “Es un marcado contraste entre un evidente pragmatismo constructivo presente en las edificaciones construidas (realidad) y una visión romántica y heroica (utopía) de las osadas ideas propuestas en condiciones de competición, nacional o internacional”.

El material constructivo predominante en la obra de Bielsa es el acero, que según su perspectiva, ha ido ganando terreno en Venezuela gracias a una mejor comprensión de su utilidad y versatilidad. Para el arquitecto, “el acero ha dejado de ser un material destinado solamente al ámbito de naves industriales. La aceptación de su uso por parte del público en general ha abandonado muchos mitos y prejuicios que han permitido su empleo en edificaciones de importancia, tanto de uso público como en vivienda. A su vez la calidad del trabajo de fabricación por parte de los talleres metalúrgicos y la competencia de los ingenieros responsables del cálculo de las estructuras está a la par de los mejores del mundo”, recalca.

Considera Bielsa que la arquitectura venezolana del siglo XX es un notable ejemplo de de la integración del arte a la arquitectura, arrancando por la obra del maestro Carlos Raúl Villanueva en la Ciudad Universitaria, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Por esta razón es que después, como egresado de la FAU-UCV, ha sido natural emular los resultados aprendidas en tan privilegiado contexto con las lecciones aportadas por arquitectos como Jorge Castillo y Jimmy Alcock. Como prueba están los proyectos construidos, entre los que destaca la Funeraria Monumental (en el Cementerio del Este).


Vista de la Funeraria La Monumental, Cementerio del Este, Caracas.

La museografía también fue diseñada por Francisco Bielsa, quien parafraseó en la misma algunos temas fundamentales abordados en sus edificios, como el empleo de los materiales en su condición más original posible, sincronizando su ensamblaje en medidas de números múltiplos. “Así, por ejemplo, los paneles de madera son usados en sus medidas originales de fábrica (2.40x1.50) sin ser cortados; los perfiles metálicos de los dispositivos son seccionados en largos de 1 y 6 metros (múltiplo de 12); las láminas de vidrio también son usadas en su medida original de fabricación (2.40x3.10), apenas cortadas a la mitad para poder entrar en horno de templado. Las láminas de vidrio a las que se les superpuso una gigantografía microperforada, aluden a la transparencia e inmaterialidad como recurso de diseño; la sección triangular de la disposición de los paneles es tanto una remembranza de las mesas de dibujo y un recordatorio del énfasis geométrico de las plantas y espacios”, señala con detalle el entrevistado.



Gracias al patrocinio de Masisa se pudo contar con los 36 tableros de MDP de 1,83 x 2,44 mts que forman parte de los dispositivos de exposición creados por Bielsa, quien indica que “la excelente terminación de los acabados de los paneles de madera permitió que estos fueran empleados tal cual salen de la fábrica sin necesidad de pintarlos o utilizar ningún otro tipo de acabado”.

El Musarq propone una programación de actividades que gira en torno al uso del acero en la arquitectura Venezolana, incluyendo una charla magistral del maestro Fruto Vivas. También se revisará cuál es el papel de la enseñanza universitaria en el uso del acero.




viernes, 27 de julio de 2018

UNA BICICLETA DE MADERA UNE A PADRES E HIJOS



El diseñador industrial merideño José Chalbaud creó recientemente una bicicleta de balance en madera que fabricó junto a su hijo de dos años. También diseña y crea muebles con su emprendimiento Chalbaud Design.


“En tiempos de crisis hay quienes lloran y quienes fabrican pañuelos”, es la frase favorita del diseñador industrial merideño José Chalbaud, que ante la severa crisis que afecta nuestro país, ha apostado por mantenerse creando y produciendo muebles para el hogar que cubren parte de un mercado que ha ido quedando desprovisto. Sin embargo, el proyecto que le eleva los niveles de serotonina es la bicicleta de balance o “prebici” que fabricó con el cuadro en madera para Lucciano, su hijo de dos años.

Este tipo de bicicleta no tiene pedales ni un juego de estabilizadores (ruedines), porque sirve para que los niños aprendan a mantener el equilibrio y adquieran seguridad.

Todo comenzó cuando José Chalbaud quiso comprar un triciclo a Lucciano, pero no encontró algo que le gustara. Incluso pensó en mandarlo a traer de afuera, hasta que se dijo: “Oye, pero si tengo la maquinaria y el tiempo, ¿Por qué no la hago?”

Así inició un lindo fin de semana con su familia en el taller. Decidió trabajar artesanalmente porque “creo que no hay algo que tenga más valor que lo que puedas construir con tus manos y si es para tu hijo, pues ¡imagínate!”, relata el emocionado papá, quien indica que eligió la madera porque le parece un material noble que reúne una serie de propiedades como resistencia, durabilidad, adaptabilidad y versatilidad, con las que consideró que podía lograr muy buenos resultados. “Decidí fabricarla en pino pues es la madera que más se consigue a nivel nacional y porque proviene de sembradíos controlados”.





Con el diseño listo y el material decidido, Chalbaud puso manos a la obra junto a su pequeño: “Aparte de ser mi hijo hermoso, Lucciano es mi mejor amigo, y como los mejores amigos y queremos hacer muchas actividades juntos. El siempre ha visto mi trabajo en el taller y por eso quise que participara en el proceso de armado de su bicicleta con el uso supervisado de algunas herramientas que conoce y sabe para qué se usan”.

En pleno proceso de fabricación, el diseñador industrial se dio cuenta de que tanto él como el niño disfrutaron de una linda experiencia familiar y espiritual que ahora desea transmitir a otras personas: “De allí nació la idea del taller Mi primera bicicleta, en donde invitamos a todos los padres e hijos a compartir un día distinto armando su propia bicicleta, acompañado de refrigerio y muchas fotografías. Es un llamado a desconectarse de la realidad que nos estresa para concentrarnos sólo en disfrutar el momento”.

Desde niño la afición de José Chalbaud fueron los carros y las motos. Decía que en algún momento iba a construir alguno de ellos, y comenzó con una hermosa bicicleta que significa mucho para él y su familia.

La otra pasión: los muebles

José Chalbaud se graduó en la Universidad de Los Andes (ULA) en el 2008. Con el título en las manos partió para Buenos Aires, donde se estrenó como profesional: “Trabajé en el estudio de un gran amigo, Ignacio Ordoñez, donde diseñamos productos de distintas áreas, desde blisters, pasando por lámparas, hasta accesorios para la pesca deportiva. Me encantó trabajar allá, porque en Argentina creen en el producto nacional y apoyan a su talento. En el sector del diseño hay mucha aceptación, crecimiento y competencia, lo que te obliga a estar en constante evolución. También me gustó la influencia europea porque ves productos despojados de todo elemento sobrante con una fabricación increíble”, relata.

En el año 2009 retornó junto a su esposa Yenifer a Mérida y decidieron montar un stand en las Ferias del Sol para darse a conocer. Así nació Chalbaud Design, como una empresa dedicada al sector del mueble. “No solo me gusta el diseño, también me gusta la fabricación, ver el proceso, la evolución y sentir los materiales. En Chalbaud Design me he involucrado en todas y cada de las áreas, desde el contacto con el cliente hasta la instalación del mueble, esto me permite estar en constante aprendizaje y mejorar para el siguiente proyecto”, cuenta José Chalbaud.

El diseñador industrial también admite que siempre le interesó concebir objetos para el hogar y la primera prueba de su talento en el área, fue haber quedado como finalista en el concurso para estudiantes de diseño Masisa.




En los años recientes ha versionado varios modelos de sofás, pero la principal pieza de su autoría es la mesa Castagne, que se produce aplicando una técnica proveniente de la India donde se golpea la madera con cadenas y barras hasta lograr un texturizado fuerte. Castagne combina dos láminas de madera montadas sobre marcos metálicos, que están separadas por una brecha rellena de piedritas blancas.

Sus productos han surgido bajo el concepto “yo lo quiero tener en casa”, por lo tanto, el creativo dice que, “he sido exigente conmigo diseñando lo que me gusta y necesito para usar. Cada una de las piezas nace y evoluciona hasta llegar a un punto en el que ya no se le puede quitar nada”.

Chalbaud Design está acondicionando su propio local en Mérida que pronto abrirá las puertas.





El primer taller fue en Ejido

El sábado 16 de junio, fue la primera edición del taller “Mi primera bicicleta”.

La bicicleta está diseñada para chicos de 2 a 5 años. La estructura, cauchos y rines son siempre iguales, sólo se cambia el color del tapizado del asiento dependiendo si se trata de un niño o una niña.

Prácticamente en un día se hace una bicicleta, pero explica José Chalbaud que: “para efectos del taller, nosotros las fabricamos primero, las revisamos para constatar que todo esté bien, y las desarmamos de nuevo para que los pequeños luego la ensamblen junto a sus papás”.

Más información en el teléfono 0412-6510301

Email bicicletachalbaud@gmail.com


domingo, 15 de julio de 2018

UN DOCUMENTAL INICIA LA EXPLORACIÓN DE LA HISTORIA DEL INSTITUTO DE DISEÑO NEUMANN

Compartiendo con los profesores Abilio Padrón y Ziad Hokche. Foto cortesía de George Dunia y Leonel Vera.

El audiovisual "IDD. La Semilla", explora en tono nostálgico, lo que fue el espíritu del Instituto de Diseño Neumann-Ince, en los testimonios de trece egresados. Aún falta mucho que revisar, así como reflexionar sobre lo que significó esta escuela para la Venezuela de su época y analizar el impacto de sus aportes a la educación y el ejercicio de las artes y el diseño. Por algún lado había que comenzar y ésta ha sido la mejor manera, por mi parte, espero revivir y continuar con la investigación, con el fin de abrir una exposición en el 2019.



El próximo año, la legendaria escuela pionera del diseño Bauhaus, cumplirá un siglo de haber sido fundada y los alemanes se han estado preparando para celebrarlo por todo lo alto. De esta institución se han escrito varios libros que exploran su producción y aportes.

Muy al contrario, la historia de la primera escuela venezolana, el Instituto del Diseño Neumann (IDD), que abrió sus puertas en 1964 y las clausuró en 1995, aún no ha sido estudiada a profundidad, ni escrita formalmente.

No obstante, hay que mencionar que en el año 2014, para conmemorar los 50 años de inauguración del IDD, el desaparecido profesor Juan Carlos Darias tuvo la iniciativa de organizar una pequeña muestra retrospectiva en su Galería del Diseño Venezolano.

Por su parte María Emilia Castellet y Eddy Reinoso han continuado la tarea en el documental Instituto de Diseño. La Semilla, que realizaron como tesis de grado para optar por la licenciatura en Artes, mención Diseño, en la Universidad Arturo Michelena de Valencia.

Los tesistas, que obtuvieron el reconocimiento de excelencia en su defensa, fueron guiados por los tutores Eduardo Sánchez, que es diseñador gráfico, y el productor de cine César Ramos.


Annella Armas. Foto cortesía de Eddy Reinoso y María Emilia Castellet.

En pantalla aparecen los testimonios de trece egresados, algunos de ellos también fueron docentes en el IDD: Annella Armas, Alvaro Sotillo, Jaime Cruz, Carlos Rodríguez, Santiago Pol, George Dunia, Leonel Vera, Rosana Faría, María Fernanda Sosa, Ricardo Benaím, Carolina Arnal, Waleska Belisario y Ziad Hokche, quienes respondieron 8 preguntas que los llevó a relatar cómo nació el instituto, cómo era su cotidianidad académica y quiénes fueron las personalidades ligadas al mismo.

Cuentan Reinoso y Castellet que el título La Semilla se extrajo de la entrevista realizada a Carlos Rodríguez: “Nos pareció coherente el nombre, porque él mencionó que la escuela era la semilla de un visionario llamado Miguel Arroyo, y precisamente eso fue para la formación de los diseñadores en el país, así como el documental es también es la semilla de una investigación que pretendemos profundizar y ampliar”.

Jóvenes interesados por la historia

En el campo del diseño venezolano se suele rememorar al Instituto de Diseño Neumann como un ejemplo de la formación de alta calidad que emergió en un país próspero ansioso de progreso. La nostalgia por lo perdido expresada por muchos adultos ha motivado la curiosidad histórica en muchos jóvenes que no vivieron los “buenos tiempos” en los que una idea nacida en el círculo cultural caraqueño pudo materializarse gracias al respaldo de un empresario visionario como lo fue Hans Neumann en unión con el naciente Instituto Nacional de Capacitación y Educación (Ince), por parte del Estado venezolano..

Eddy Reinoso y María Emilia Castellet

Comenta Eddy Reinoso que a él y su compañera de equipo siempre les llamó la atención la historia del diseño venezolano. “Nos interesaba mucho conocer de dónde venían las primeras generaciones de diseñadores hasta que dimos con la Neumann, eso fue como a mediados de la carrera, y por eso cuando nos tocó hacer nuestro trabajo de grado decidimos profundizar la investigación sobre esa escuela. Además, estos momentos que nos ha tocado vivir tan complejo en torno a lo que significa la formación académica, hizo que la Neumann nos pareciera fascinante”.

Por su parte, María Emilia Castellet indica que el documental muestra lo que significó estudiar en el instituto. “Para ello también construimos una línea del tiempo donde ubicamos a estos personajes para darle contexto a sus narraciones y anécdotas”.

Los jóvenes tesistas resaltaron que el hallazgo que más los impactó fue constatar la cantidad de personalidades influyentes de la cultura venezolana del siglo pasado que hicieron vida académica en el IDD como docentes. En sus aulas dieron clases Guillermo Meneses, Hanni Ossott, Aquiles Nazoa, La Nena Palacios, Gego, Gerd Leufert, Nedo, Jesús Emilio Franco y Alirio Palacios, entre otros. “Eso para nosotros fue importantísimo”, reconoce Reinoso, a quien también lo sorprendió descubrir que en los años 70 y aún en los 80, el IDD poseía excelente reputación entre escuelas estadounidenses como Parsons o el Rhode Island School of Design. 

                    
Otros testimoniantes: Jaime Cruz, actual director de Prodiseño. 
Waleska Belisario y Carolina Arnal, socias de ABV Diseño.

María Emilia Castellet dice que ella y su compañero pretenden darle continuidad a la investigación, “porque el material que se obtuvo en las entrevistas fue importantísimo, pero por el factor tiempo para el desarrollo y entrega de la tesis tuvimos que ser muy rápidos en la selección del material y la edición, sin embargo, estas entrevistas no se van a quedar guardadas, sino que crearemos una plataforma para difundirlas en internet”.

Presentación íntima

El sábado 7 de julio de 2018 una vuelta de tuerca hizo que este documental no pudiera presentarse en la Librería Lugar Común de Altamira. Lo desafortunado de la situación es que el local no dio la explicación adecuada a quienes quedamos embarcados, porque simplemente trancó su santamaría. Desde afuera algunos llegamos a ver a través de la vidriera a una señora rodeada por varios tobos, secando el suelo inundado.

Después de esperar infructuosamente que alguien se asomara a pedir disculpas a los autores (que hicieron el esfuerzo de viajar a Caracas desde Valencia), a Rosana Farías se le ocurrió la idea de invitar a ver el documental en su casa. Entonces, un pequeño grupo pudimos disfrutarlo y comentarlo brevemente.

El "petit comité" que disfrutamos el documental. Esperamos anunciar pronto su proyección en Caracas.


Continúa la investigación sobre el IDD

Con el ánimo de continuar rescatando el legado del Instituto de Diseño, se ha formulado el proyecto La Neumann, que pretende producir una exposición retrospectiva en el Centro Cultural UCAB en el 2019.

La idea es que como complemento de la muestra surjan también recursos de consulta que puedan ser vistos y descargados gratuitamente en la web y si se consiguen los recursos económicos suficientes, se imprima un buen catálogo. El principal objetivo es revisar la trayectoria de nuestra escuela pionera del diseño realizando una línea cronológica que nos permita conocer sus etapas, principales acontecimientos y completar el mapa de personalidades no mencionadas en el documental como Hans Neumann o John Lange, por un lado, mientras que por otro deseamos realizar la lectura analítica sobre sus aportes a los campos laboral, creativo y educativo en nuestro país.

Para el proyecto requerimos contactar a ex profesores y egresados, con el fin de compartir ideas que enriquezcan el proyecto, conocer el paradero de documentos y piezas elaboradas como ejercicios académicos, digitalizar fotografías, establecer contactos con personalidades-clave, así como obtener otras colaboraciones para materializar el proyecto.

La principal dificultad para estudiar el IDD es que sus archivos desaparecieron, por lo que desde ya se sabe que hay que tocar distintas puertas para ir recopilando la información necesaria.

Lo interesante es que el proyecto La Neumann cuenta con 11 entrevistas transcritas que se realizaron entre los 2003 y 2005. Entre ellas se cuentan algunos protagonistas que ya han fallecido, como Argenis Madriz, Cornelis Zitman y José Antonio Quintero, o que han emigrado, como Jacinto Salcedo.


Para obtener más información sobre el proyecto expositivo La Neumann, están disponibles los correos perezurbaneja@gmail.com./ mapoarte@gmail.com. Quedamos atentos a sus comentarios y aportes.