Diseño en Venezuela: ¿QUIÉNES INVESTIGAN SOBRE EL DISEÑO EN VENEZUELA?

domingo, 8 de abril de 2012

¿QUIÉNES INVESTIGAN SOBRE EL DISEÑO EN VENEZUELA?

En los 12 años que he cumplido haciendo investigación sobre el diseño en Venezuela me he dado cuenta que en nuestro país este tema es "más de hacedores que de pensadores".

Hay varios factores que inciden en la pobreza de investigación sobre diseño en cualquiera de sus ramas en Venezuela. El primero es la escasez de universidades que dictan esta carrera, porque apenas contamos con dos universidades públicas y una privada, mientras que el resto son institutos, pocos de ellos técnicos y la mayoría registrados en el Ministerio de Educación.

En las universidades (ULA y LUZ) se halla investigación de corte histórico, analítico y teórico en los trabajos de ascenso y de postgrado de los profesores o en los escritos de aquellos que llevan adelante iniciativas editoriales como ocurre con María Elena Owen y Wilver Contreras de la EDI-ULA. En la Universidad del Zulia hay un interesante departamento de Historia de la Arquitectura, Ciudad y Diseño en el que trabajan Amarilis Elías y Nilda Bermúdez, por sólo mencionar algunos nombres. En cambio, entre el estudiantado tengo la percepción de que la mayoría realiza tesis que se enrumban hacia lo práctico (es decir, para diseñar esto o aquello).

De los diseñadores que conozco, hay algunos que investigan durante el proceso de diseño para llegar a un producto (investigan procesos o formas para la praxis), pero puedo contar con una mano -y sobran dedos-  a los que se han dedicado a la investigación histórica, conceptual o teórica. Considero que es la razón por la que tenemos pocas publicaciones sobre esta disciplina.

Entre los investigadores constantes y con mayor trayectoria puedo mencionar la labor de Lourdes Blanco y Jorge Rivas, así como la del semiólogo Humberto Valdivieso, que se ha convertido en el "estudioso de la obra de Santiago Pol" por designación del propio maestro. También puedo decir que aún lamento la emigración de Jacinto Salcedo, a quien siempre consideré rara avis porque además de excelente comunicador visual, posee estupendas habilidades para la investigación y la redacción.

Gracias a la labor del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez y de la Sala TAC, es que hemos podido contar en este siglo XXI con publicaciones sobre el diseño venezolano que integran en su contenido textos que hallaron origen en la investigación documental. Sin embargo, los responsables de estos trabajos no necesariamente han desarrollado una carrera específicamente enfocada  hacia la investigación en diseño. 

Otra característica de la investigación histórica y conceptual del diseño venezolano es que la mayoría de quienes nos dedicamos a ella y hemos publicado, NO SOMOS DISEÑADORES. Las excepciones son Carmen Alicia di Pasquale y el ya mencionado Jacinto Salcedo. Actualmente me genera esperanzas un joven que está indagando sobre las marcas en este país. Creo que pronto tendremos un nombre que sumar a este reducido grupo.

Por otra parte, hay dos o tres personalidades -no más-, con ambiciones de erigirse en las "referencias ineludibles" del diseño venezolano. Se autoproclaman investigadores, estando bastante lejos de serlo por la falta de escritos analíticos, reflexivos y/o teóricos. El organizar eventos no te convierte automáticamente en investigador, así como tampoco el escribir un articulito de dos cuartillas de vez en cuando. Sin embargo, sí te impulsa como promotor, figura que también es importante en un contexto como el nuestro.

Si bien mi posición con respecto al diseño venezolano siempre ha sido la de "sumar, evitando restar o dividir", me parece importante identificar a este tipo de personalidades, que tienen en común su discriminación hacia quienes "les puedan robar el protagonismo", además de una posición "purista y cerrada", que los convertirse en jueces que dictaminan "qué es diseño (gráfico o industrial) y qué no".

Desde mi punto de vista de no-diseñadora convertida en investigadora del diseño a punta de lecturas, compilación de datos, realización de entrevistas, asistencia a encuentros, intervención en proyectos editoriales y museísticos, la situación de esta carrera multidisciplinaria es compleja en nuestro país, y me duele al notar nuestro grado de atraso con respecto al resto de Latinoamérica.

Por esta razón suelo darle la bienvenida a todas las iniciativas por y para el diseño en Venezuela, doy mi opinión y críticas si considero que se pueden mejorar y me pongo a la orden para asesorar a todo aquel que desee dedicarse a la investigación. Ojalá fuéramos muchos más.