Diseño en Venezuela: EL CARNAVAL QUIBOREÑO PLASMADO EN MUEBLES

jueves, 28 de febrero de 2013

EL CARNAVAL QUIBOREÑO PLASMADO EN MUEBLES


Entre las creaciones de Emile Vestuti destaca la mecedora “Easy Rocker”, considerada un clásico del diseño industrial venezolano.

"Easy Rocker", la mecedora de Vestuti


En diversas publicaciones dedicadas al diseño industrial venezolano se reconoce la mecedora “Easy Rocker”, de Emile Vestuti, como un asiento paradigmático porque logró integrar exitosamente el proceso del diseño a la artesanía tradicional larense. Este prodigio fue posible gracias al apoyo de Casa Curuba, constituida por Don Bell y Dennis Schmeichler para promover y comercializar lo mejor de la artesanía del país.

Por esta razón es imposible referirse a los muebles de Vestuti sin mencionar a Casa Curuba, que contaba con un taller de carpintería en Quíbor y una tienda en Caracas, que desafortunadamente fue clausurada hace más de un año.

La relación entre el arquitecto y diseñador de origen estadounidense con Curuba comenzó en 1989. Sobre este encuentro, Dennis Schmeichler relata: “Vestuti se acercó con su portafolio, en el que resaltaban bocetos de muebles con marcada influencia de su compatriota Frank Lloyd Wright,  al que admiraba por su filosofía en el diseño”.

El primer encargo que realizó fue una “alpargatera” o exhibidor de alpargatas solicitada por Don Bell, quien tenía la idea de mostrar lo mejor de este tipo de calzado típico en la tienda. Para cumplir con ese objetivo Vestuti concibió una pieza elaborada en madera y cobre, que Bell y Schmeichler recuerdan como una “obra maestra”.

Amor por las sillas
Si bien Emile Vestuti se graduó de arquitecto en la Universidad de Yale y ejerció como tal, siempre manifestó una abierta inclinación hacia el diseño de muebles. Su primera experiencia en el área la obtuvo cuando se mudó por primera vez a Venezuela en 1949. En aquel momento fue contratado por la empresa Decodibo, donde durante un año trabajó en la creación de sillas, mesas, gabinetes y camas.

Posteriormente se dedicó a la arquitectura hasta que en 1960 se establece en Italia, donde se desempeña como director técnico de la reconocida firma Knoll, enfocándose en el diseño, supervisión de producción e instalación de mobiliario para espacios interiores.

Luego de esa experiencia pasa nuevamente a la arquitectura hasta que a finales de los años ochenta inicia sus nexos con Casa Curuba en Caracas, ciudad a la que retornó en 1975 para quedarse definitivamente.
Mesa "Margarita"

Cuenta Dagmar Peña, quien acompañó a Vestuti en innumerables viajes de trabajo al taller quiboreño, que el exterminio de su obra arquitectónica en nuestro país le produjo tal decepción que terminó refugiándose en la creación de muebles.

Clásicos venezolanos
Discreto, sobrio y de exquisito gusto, Emile Vestuti convirtió la tradicional silla de paleta larense en un leitmotiv construido siempre en maderas preciosas venezolanas.

Trío "Goldilocks" o "Mamá, Papá y Bebé".

En 1989 lanza la familia de sillas “Goldilocks”, conocidas como “Mamá, Papá y Bebé”, las cuales se inspiran en el tresillo larense. Ese mismo año crea el juego de sillón y banco de dos puestos “Sit”, y derivada de éstos surge la primera versión de la mecedora “Easy Rocker”, que destaca por la repetición de paletas que le otorgan ritmo visual, así como por la curvatura de la base que  permite un sutil movimiento pendular.

La mecedora posee varias versiones: la “Child Rocker”, para niños, que combina maderas de varios colores. La “Double Rocker” con dos puestos y la “Knock-down Easy Rocker” con respaldar y asientos recubiertos en cuero.
Silla "Bailarina"

“Bailarina” (1997) resalta por su aspecto clásico. Elaborada en cartán con detalles en quebracho, es considerada por Don Bell como “la silla más estable y mejor construida”. También creó mesas como “Margarita” (1991) caracterizada por el tope conformado por franjas de madera.

Vuelta al original
A raíz de su muerte, y más aún después de la desaparición de Casa Curuba, se construyen versiones y copias de sus piezas en el estado Lara que pueden conseguirse en algunas tiendas caraqueñas. Para este año Enrique Fernández-Shaw, sobrino político de Vestuti, reiniciará la producción de los muebles siguiendo fielmente las indicaciones de los planos originales que mantiene resguardos.

Ya en el 2007 Fernández-Shaw, arquitecto que se ha enfocado en la investigación sobre el asiento, había destacado públicamente los aportes de Vestuti en la exposición “Sentados en una tradición”, que tuvo lugar en el Centro Cultural Chacao.

Una de sus motivaciones para abordar la curaduría fue que “me interesó la evolución de sus piezas en relación con el mobiliario tradicional. Su gran aporte fue la estrategia de trabajo con los artesanos, a quienes ayudaba en cuanto al proceso constructivo y con la lectura de planos”, asevera Fernández-Shaw.

Por su parte Dagmar Peña, enfatiza que Vestuti “era un gran formador. Era increíble la manera como se relacionaba con los líderes carpinteros como Edison Daza, quien se mantiene en Quíbor como uno de los guardianes de su legado”.

“La parte complicada del trabajo es que era muy preciso y que nadie en la carpintería sabía cómo leer los planos, tomando en cuenta que la mano de obra provenía del mundo agrícola”, indica Dennis Schmeichler, quien también señala: “para solucionar el problema, Emile cambió la forma de trabajar, trazando los planos a escala 1:1”, es decir, los llevó a tamaño natural, convirtiéndolos en una especie de “patrones de costura”, pero para fabricar muebles de madera.

La experimentación constante con el material, los cortes y el ensamblaje, los ajustes constantes, así como la exploración estética del “carnaval quiboreño” fue el principal legado de Emile Vestuti durante sus últimos diez años de vida.

Datos biográficos
Emile Vestuti nació en New Haven, Connecticut, en 1927 y falleció en 1998 de un infarto a consecuencia del accidentado aterrizaje de una avioneta en el estado Bolívar.

Contacto
Enrique Fernández-Shaw
0412-6091447
efsfau@yahoo.es
Todas las fotografías son cortesía de Enrique Fernández-Shaw.

 
Publicado el domingo 17 de febrero en el suplemento Espacios de El Nacional.