UN FORO PARA REFLEXIONAR SOBRE LA FORMACIÓN Y EL EJERCICIO LABORAL DEL DISEÑADOR



Por Jessica Stein

El pasado jueves 6 de diciembre de 2018 se realizó el Foro El Negocio del Diseño, cuyo propósito fue sondear las inquietudes, verdades y mitos que circulan entre la comunidad de diseñadores en Venezuela, y plantear alternativas en un futuro inmediato que ayuden a darle un norte claro a la carrera en el país.



Tres profesionales del diseño gráfico: Alirio García, Daniel Vargas y Julio Díaz Granados junto al abogado especialista en Propiedad Intelectual José Ramón Fermín, fueron guiando este foro organizado por Design In Venezuela y Kreaktium Consultoría Creativa.

El evento planteó una dinámica interactiva entre los panelistas y la audiencia que consistió en comentar una serie de preguntas previamente formuladas en las redes sociales, las cuales dieron pie a una animada discusión moderada por Jessica Stein.

Inquietudes

Durante la campaña promocional del Foro, el equipo organizador y los panelistas plantearon siete interrogantes que se publicaron en sus redes sociales; unas generaron inquietudes, otras, reflexiones. El objetivo fue tomar las respuestas más interesantes para compartirlas durante el evento. Las preguntas fueron:
  • ¿Cuáles son los retos del diseñador gráfico venezolano?
  • ¿El diseño es una profesión o un oficio?
  • Diseño: ¿lujo o necesidad?
  • ¿Diseñas lo que el cliente pide o lo que el cliente necesita?
  • ¿Es rentable ser diseñador gráfico en Venezuela?
  • ¿Establecer precios según el nivel de experiencia del diseñador realmente funciona?
  • ¿Un logo debe valer menos, igual o más que un celular?



Las respuestas

Una de las premisas del Foro El Negocio del Diseño fue estimular el pensamiento colectivo, dejando a un lado la crítica transgresora para abrir paso a una nueva forma de relacionarse entre colegas, tomando como valores el respeto, la empatía y la escucha, y de esta forma fortalecer el gremio. Y así pasó. Sí es posible. A continuación, un resumen de las respuestas y comentarios expresados en el Foro:

Sobre los retos del diseñador gráfico venezolano: entre los principales retos, está en primer lugar el establecimiento de precios, seguido por conservar la cartera de clientes, la competitividad basada tanto en la negociación con el cliente como en la ética profesional y aprender a generar ingresos en moneda dura. A estos retos se añaden dos más que juegan un rol fundamental en la carrera del diseño: elevar la autoestima de los profesionales y replantear la educación, como punto de partida para darle un sentido más visiblemente útil en el país.

El diseño ¿profesión u oficio?: dos intervenciones dejaron clara la respuesta; una fue la de Daniel Vargas (panelista): “El primer escalón que pisa un diseñador es el de ser aprendiz, bien sea de forma autodidacta o académica”, mientras que Elina Pérez Urbaneja (oyente) apuntaló: “El diseño en Venezuela nace como un oficio, pues nace como ‘arte aplicada’ (…) las profesiones generan pensamiento, teorías y conceptos”. Estos comentarios llevaron a una reflexión interesante: la propuesta académica en el área del diseño en general está basada en la enseñanza de técnicas que sirven para encaminar el diseño al hacer, por eso se considera un oficio antes que una profesión.

Diseño: ¿lujo o necesidad?: interviene Alirio García (panelista) alegando que “El diseño es una necesidad comunicacional. A nivel de estética define un grado académico y de cultura.” Por su parte, Julio Díaz (panelista) sostiene la visión de que “el diseño es ambiguo” y comenta: “Los productos que consumimos, si bien llegan a nosotros a través de la comunicación visual, el diseño del producto mismo, su ergonomía, su funcionalidad y su estética hacen que una necesidad sea cubierta”. Y finalmente, Daniel Vargas afirma algo que, en definitiva es una verdad: “Cuando vamos a lo puro de lo que es el diseño, el diseño es invisible, porque es la intención detrás del resultado que estamos viendo.”

¿Diseñas lo que el cliente pide o lo que el cliente necesita?: Julio Díaz inicia su respuesta en torno a esta premisa: "El cliente puede saber lo que quiere, eso no significa que tenga la razón" y argumenta que es deber del diseñador orientar a su cliente en torno a lo que realmente necesita, según el diagnóstico que previamente debió haber hecho en el briefing, esto no con la idea de vender lo que el diseñador quiere, sino con la disposición a escuchar y hacer partícipe al cliente en el proceso creativo. Un punto importante en este aspecto, según Daniel Vargas, es “el cliente pide para luego negociar y llegar a lo que necesita”, para ello es clave procurar una relación interpersonal en la que ambas partes logren entenderse y así llegar a un punto medio. Entre las intervenciones del público, se hizo presente la común respuesta de ‘educar al cliente’ para llegar a ese punto medio mencionado, sin embargo Alirio García expresa que ese cliché le ha dado pie para preguntarse "¿qué tanto está dispuesto el cliente a aprender?".

¿Es rentable ser diseñador en Venezuela?: La respuesta unánime fue “sí”, aunque es una posibilidad que depende de la capacidad de autogestión del diseñador. Entre las recomendaciones para que esto sea una realidad están plantearse su propio modelo de negocio como diseñador independiente y formarse constantemente para adquirir habilidades de comunicación, negociación y persuasión; y aquí Julio Díaz aclara: “persuasión es venta, no manipulación.” A esto complementa Alirio García que para ser verdaderamente rentable en su oficio, es importante aprender a gerenciar el capital con que se cuenta y, además, dedicarse a lo que más le gusta hacer.

Sobre los precios y los niveles de experiencia del diseñador: esta pregunta tuvo como base los tarifarios del CCV (Comunicadores Visuales de Venezuela) y de Tigrenator, en los que los precios están categorizados según el nivel de experiencia. Daniel Vargas, como fundador de Tigrenator, argumenta que las variables en los tarifarios tienen su base en los años de experiencia del diseñador y en el área específica donde se desarrolla como profesional, sin embargo si éste decide cambiar o incursionar en una nueva especialidad, pasaría a ser diseñador junior dentro de esa rama. Por su parte Alirio García sostiene que una de las medidas que pueden servir para determinar la calidad del trabajo de un diseñador son los proyectos en desarrollo o culminados, aunque esta no sea una verdad absoluta, la calidad de los proyectos y/o clientes influye positiva o negativamente en el posicionamiento del diseñador.

El valor de la identidad gráfica: Alirio García inicia su intervención explicando el origen de esta interrogante, el cual no es más que una anécdota en la que, en pleno proceso de negociación con su cliente, se percata que el mismo no escatimó en adquirir un celular de alta gama, pero segundos antes se quejó de lo costoso del presupuesto que recibió para el diseño de la identidad de su empresa. En resumen: el valor de un producto o servicio está ligado al significado que cada persona en particular le da. Si bien el diseño puede ser trascendente, la producción y fabricación de un celular comprende una serie de procesos complejos que inciden en su precio final. En éste punto, una de las intervenciones del público fue: “el cliente ve el logo como un gasto, siendo éste más bien una inversión, por lo que es importante hacerle ver la diferencia entre ambos.”





La Propiedad Intelectual y la elaboración de contratos.

El abogado especialista en Propiedad Intelectual, José Ramón Fermín, participó como invitado especial, brindando recomendaciones en torno a los aspectos legales que tanto se suelen pasar por alto en el mundo creativo.

Entre los puntos más importantes que destacó están:

La Propiedad Intelectual es “todo aquello que es producido por el intelecto y la creatividad, que se puede manifestar de distintas maneras: una canción, un video, un diseño, una música”.

El diseño -dentro del marco legal- toma distintas formas y puede ser protegido según su tipología basándose en las leyes de Propiedad Intelectual.

La Propiedad Intelectual se agrupa y organiza en tres secciones: el derecho de autor (protege toda creación como ilustraciones, dibujos, logotipos, caracteres, personajes, entre otros), el derecho de patentes (protege diseños industriales y productos utilitarios) y el derecho de marcas (dirigido a la protección de identificadores gráficos como logotipos, imagotipos, emblemas, símbolos, entre otros).

Se obtiene la protección sobre las creaciones de forma automática cuando son creadas y materializadas en un producto; es decir, si se tiene una idea aún no producida de forma tangible o visible no se puede obtener protección.

Dentro de la Propiedad Intelectual existen dos tipologías de derecho: "derechos morales" (prerrogativa que tiene el autor de ser nombrado como creador de un diseño) y "derechos patrimoniales" (derecho de explotar comercialmente un diseño).

El diseñador puede ceder sus derechos a su cliente al recibir una contraprestación por el trabajo realizado, pero el derecho de ser el creador de un diseño es permanente, irrenunciable e indestructible, lo cual da derecho al mismo de ser reconocido como autor.

El diseñador puede ceder todos los derechos o reservarse algunos y puede llegar a una negociación con un cliente donde se establezcan y aclaren los términos bajo los que se otorgarán los derechos de reproducción de un diseño; de hecho esto podría influir o tomarse como consideración al elaborar la cotización del proyecto.





Planteamientos, conclusiones y posibles soluciones

  • Proponer el replanteamiento de la educación del diseño en el que se deje claro cómo se inserta en la sociedad y cómo la impacta. 

  • Crear opciones educativas que no necesariamente estén ligadas al título ni al programa del Ministerio de Educación, sino a la calidad del egresado.

  • Integrar la visión gerencial en la enseñanza del diseño en Venezuela como conocimiento complementario.

  • Desmitificar el valor del diseño (no sólo se paga por la creatividad, sino por los recursos, el tiempo y el esfuerzo que amerita diseñar). Propuesta: diseñar y publicar en la web una guiatura básica en cuanto a los aspectos que influyen en el trabajo creativo desde el punto de vista económico.

  • Al ser un servicio, el diseño debe caracterizarse, no sólo por ser efectivo, útil o estéticamente agradable, sino también por un trato de calidad al cliente.

  • En torno al ejercicio de la carrera y una vez entendidos los conceptos de ‘profesión’ y ‘oficio’, es importante preguntarse: “¿cuán profesional soy dentro de este oficio?”.
  • “El cliente no ve el diseño como un lujo en sí, sino que ve como un lujo contratar a un diseñador”; que un cliente prefiera pagar determinada cantidad de dinero por un celular antes que por la imagen de su negocio, es señal que éste desconoce el verdadero valor intangible que tiene la misma, ante esta realidad es vital tener presente que “el diseño es la manera como vivimos, es comunicación, es conectar, es entender al otro” y es esto lo que hace que sea tan fundamental en la vida. Como bien afirma Ronald Shakespear: “el diseño no es necesario, es inevitable.”
  • Un cliente difícilmente asistirá a un foro o evento para aprender a entenderse con su diseñador, por lo tanto queda de parte del diseñador adquirir habilidades comunicativas y persuasivas que lo lleven a un nivel superior.
  • El diseñador debería ser el primer interesado en el éxito de su cliente y para entenderlo, también es importante saber ponerse en su lugar, pues todos en algún momento hemos sido clientes de otros.
  • Antes de cuestionar la rentabilidad del diseño en Venezuela, preguntarse: "¿qué tan en serio me estoy tomando mi trabajo?" y elaborar una matriz FODA que ayude a vislumbrar aquellos aspectos a reforzar y los que se deben disminuir.
  • Se recomienda mantener en lo posible el dinero circulante, visualizarse como una marca personal o corporativa y trabajar en función de ello.
  • En torno a cómo medir el nivel de experiencia de un diseñador, Surgen dos cuestionamientos: ¿está el diseñador condenado a que su portafolio no se ‘certifique’ si no llega a tener un buen cliente? y ¿qué capacidad tiene el diseñador para abordar un proyecto determinado que puede elevar su posición? 
  • En cuanto a la Propiedad Intelectual: es importante conocer la amplitud del derecho económico y las posibilidades de negociación del diseñador, porque esto permite, al momento de negociar un precio, poner límites y da posibilidad de extender o no los derechos que se otorguen.
  • Para evitar inconvenientes que puedan convertirse en faltas graves y denuncias, el diseñador que trabaja con un equipo debe crear contratos de cesión de derechos entre la agencia o cliente y sus empleados o colaboradores en donde se les exija que los derechos de cualquier creación dentro de la relación patrono-empleado vayan a favor de la empresa.
Las conclusiones y comentarios expuestos son el pilar para proponer otros encuentros y más experiencias que llevarán hacia el fortalecimiento del gremio de diseñadores en Venezuela. Es propicia la ocasión para invitarlos a continuar atentos a las redes sociales de @designinvzla y @disenoenvenezuela, donde iremos compartiendo informaciones al respecto.

En nombre de Design In Venezuela y Kreaktium, agradecimientos especiales a: Ana Carrasco (Bodegana), Alfredo García Photography, Big Donuts, Centro Cultural de Chacao, José Ramón Fermín (Marca de Autor), Tigrenator, Alirio García, Elina Pérez Urbaneja.


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