LA REINA DEL DISEÑO INDUSTRIAL MUNDIAL ES VENEZOLANA

Foto: Salone Milano

La artífice y propulsora de la vitrina donde se exhiben las propuestas que refrescan la industria del mueble internacional es Marva Griffin Wilshire, quien junto a un magnífico equipo de trabajo, lleva adelante esta muestra que hasta la fecha ha respaldado a diez mil diseñadores industriales jóvenes.

El Compasso d’Oro (Compás de Oro) fue creado en 1954 por el multifacético arquitecto Gio Ponti para exaltar lo mejor del diseño italiano. Es el primer premio de esta clase en el mundo y desde su primera edición hasta el presente ha sido fundamentalmente un “club masculino”, porque han predominado los hombres como ganadores.

¿Qué les parece descubrir que entre las escasas mujeres galardonadas se encuentra una venezolana? Pues, se trata de Marva Griffin Wilshire, oriunda de El Callao, a quien se le otorgó en el 2014 el Compasso d’Oro “alla carriera”, por su labor como promotora de los nuevos talentos del diseño industrial a través del Salón Satélite, un espacio que inauguró hace 20 años como parte de la prestigiosa Feria del Mueble de Milán.

La relación profesional de Griffin con la feria inició hace tres décadas, cuando fue contratada para dirigir el departamento de Prensa Internacional. En 1997, Manlio Armellini, CEO del COSMIT (Comité Organizador del Salón del Mueble Italiano) le pidió que ayudara a los creativos menores de 35 años a mostrar sus propuestas en el evento. Entonces, un año después, ella abrió la primera edición del Salón Satélite.

En 2017 se celebró el vigésimo aniversario de esta plataforma que ha apoyado durante su trayectoria a diez mil talentos menores de 35 años de edad provenientes de los cinco continentes y 300 escuelas de 50 países como la Universidad Tongji de Shanghai, Pratt Institute de Nueva York y la Universidad de Los Andes, entre tantas. Unas cifras impresionantes.


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Diseñadores en órbita

Para Marva Griffin “El Salón Satélite es un acto de fe asentado en la fuerza creativa de los jóvenes”, cuyas labores organizativas tienen lugar durante todo el año. Después de clausurado el montaje milanés, a partir del 1 de mayo, comienza la planificación de la edición que se celebra en octubre en Moscú y la que tiene lugar en Shangai en noviembre como “homenaje a los jóvenes de esos países”, indica. No obstante, su agenda suele ser mucho más apretada, puesto que constantemente dicta talleres, charlas y realiza visitas de trabajo en donde se le requiera. El trabajo no cesa para la reina del diseño industrial.

En cada Salón Satélite “participan alrededor de 650 a 700 diseñadores que son seleccionados por un comité para el que invito de diez a doce personalidades del mundo del diseño, entre los que se encuentran un periodista italiano y uno extranjero, un crítico del Design, el director de un museo de diseño, arquitectos y diseñadores reconocidos, al igual que productores”, explica Griffin.

Quienes desean postular deben llenar un formulario online para el que deben seguir una serie de instrucciones. Los elegidos presentarán sus prototipos en un stand concebido totalmente por ellos. El estar allí les asegura visibilidad ante los medios especializados internacionales y los fabricantes “cazatalentos”. A lo largo del tiempo el salón se ha perfilado como un espacio innovador y refrescante para la industria del mueble.

La actividad siempre se ha registrado en un catálogo impreso al que se le ha sumado desde hace rato la versión digital que se puede revisar libremente en internet.



20 primaveras creativas

Para celebrar los 10 años del Salón Satélite se realizó en 2007 la exposición “Sueños cumplidos”, mientras que en abril de este año se trataron los “20 años de nueva creatividad”. La curaduría de ambas muestras ha sido de Beppe Finessi.

En “20 años de nueva creatividad” se reunieron más de 500 trabajos de diseñadores que ya habían participado en el certamen. El montaje fue proyectado por el brasileño Ricardo Bello Dias, quien ha trabajado desde la primera edición junto a Marva Griffin, “tenemos discusiones acaloradas, intensificadas por nuestras almas sudamericanas, que cada vez se calman ante la magia de la puesta en escena final”.

Los “20 años de nueva creatividad” se exhibieron en la Fabbrica del Vapore pensada como una “gran catedral” en la que se plasmaron en tres actos, tres planteamientos y modalidades en torno al diseño: la innovación tipológica que intenta redefinir las formas tradicionales de los objetos para el hogar, la experimentación constructiva por de la investigación sobre los materiales y cómo emplearlos y la innovación formal dirigida a la búsqueda de valores escultóricos y los aspectos decorativos.

La representación venezolana

Considera Griffin que el diseño latinoamericano ha adquirido relevancia en el mundo: “Los diseñadores que conozco gozan de una enorme creatividad. Durante todos estos años ha participado un enorme número”.

De igual manera Griffin ha incentivado la participación del talento venezolano en el Salón Satélite. En 1998 nos representaron los arquitectos Juan Carlos Láncara y Vicente Antonorsi con su marca de muebles Amarillo.

Más adelante estuvieron la comunicadora visual Teresa Mulet, y sucesivamente los arquitectos Luis Pons, Rodolfo Agrella y Grace Souki. Mateo Pintó y Carolina Cisneros se presentaron como Combolab. María Antonia Godigna hizo equipo con la diseñadora gráfica Anabella Georgi, quien ha expuesto en dos oportunidades más en solitario, mientras que en 2017 estuvo presente el joven diseñador industrial Rodrigo Egon de la Peña.

Quienes han pasado por esa experiencia quedan eternamente agradecidos con Marva Griffin, por haberles brindado la oportunidad de enseñar su trabajo a los fabricantes y a la prensa. Todos coinciden en decir que el salón ha afectado positivamente su carrera.

Luis Pons relata que Griffin lo invitó luego de apreciar sus piezas en el Art Bassel: “A Marva les debo la libertad y seguridad no sólo personal, sino también familiar. Luego del Salón Satélite, siguieron otros eventos y exposiciones internacionales que cambiaron mi vida. No tengo palabras para agradecerle su visión, perseverancia, apoyo y generosidad”, asegura el diseñador radicado desde hace años en los Estados Unidos.

El Compasso d’Oro ha sido apenas uno de los múltiples reconocimientos que ha merecido Marva Griffin, quien asegura que aunque ha sido muy halagador y satisfactorio recibirlos, “no me duermo sobre los laureles, sigo en marcha y tratando de hacer mi trabajo y misión lo mejor posible”.


Más info:
www.salonemilano.it

Versión de artículo redactado por Elina Pérez Urbanejapublicado en la revista Estampas XLIV 2017

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