RECORRIDO POR EL SALÓN DEL MUEBLE VENEZUELA


Mocao es un taller llevado adelante por el carpintero y ebanista Luis Fernández, quien dice que desea involucrar a diseñadores en el desarrollo de muebles, como estos gabinetes de llamativos enchapados.

Del 19 al 21 de noviembre se efectuó en la FAU UCV el Salón del Mueble Venezuela 2019.

La idea era justa y necesaria: un salón organizado por arquitectos que durante tres días exhibiera mobiliario comercializado en Venezuela, con un criterio alejado del lucro por la venta de stands que prevalece en las ferias a las que estamos acostumbrados.

Fernando Delfino, Carlos Myers y Justine Caballero unieron conocimientos y esfuerzos para llevar a cabo el Salón del Mueble Venezuela en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, con el fin de exhibir lo que se importa, pero también lo que se produce en el país, por un lado, y recaudar fondos para la FAU-UCV, por el otro. Para ello, se cobró la entrada en U$ 10.

Los organizadores presentando el Salón. Al micrófono, el Decano de la FAU-UCV, Arq. Gustavo Izaguirre.

El salón contó con un área de exhibición en el espacio que rodea la Biblioteca de la facultad y una Sala de Ideas, que fue concebida como escenario para una programación de charlas de temática relacionada con la creatividad. Estuvimos presentes el martes 19, día de apertura, con la charla "Diseño de muebles en Venezuela" dictada por Elina Pérez Urbaneja a manera de panorámica que arrancó mencionando el ture y la butaca como las piezas que legaron el ADN al mobiliario de nuestro país, hasta llegar a las propuestas contemporáneas. Nuestra investigación y presencia de esta ponencia en el Salón, fue posible al apoyo de Habitat Venezuela, comercializadora de recubrimientos cerámicos. 

El Salón de Ideas se concibió coo el espacio para compartir conocimientos. Diseño en Venezuela abrió la programación el martes 19 en la tarde.

También estuvieron frente al micrófono de la Sala de Ideas: Manuel Lara de Greetings from Caracas, Gatobotz, Rodrigo Toro, Samuel Salazar, Enrique Rodríguez, Verónica Rivas, Raúl Cardozo, Sharelly de Santis. La sesión del tercer día fue suspendida por las marchas del día del estudiante.

El arquitecto Renny Marín hace interiorismo y también diseña muebles, que exhibió en un stand delicadamente concebido.
Tan pronto como se ingresaba al recinto, el visitante hallaba una serie de empresas importadoras de muebles, como Collectania, Stylus, Atelier Casa, The Muebles y Spazio Mobili frente a expositores que diseñan y fabrican localmente, como Caball Design y Renny Molina. Subiendo por una rampa se llegaba al otro espacio donde se congregó una oferta variada que iba desde Swarowsky y las propuestas artísticas de Mezzcla y Raúl Cardozo, a las griferías y cerámicas para baños de la marca portuguesa Kubo. También estuvieron Mágica Mutación y Greetings from Caracas, los muebles vintage de Mobel, las piezas cerámicas de Spectabilis y los productos para la automatización de NanoTec, así como los muebles de Meraki, Rodrigo Marín Briceño Unispace y Mocao. También se presentaron tres piezas ensambladas con bambú de la Unidad encabezada por la profesora María Teresa Novoa.
Los representantes de la marca portuguesa Kubo fueron los que a nuestro juicio, mostraron el stands mejor elaborado entre las casas importadoras.

En particular fue importante el esfuerzo museográfico de los stands de las propuestas "made in Venezuela" en la selección de piezas exhibidas y el montaje. Sus muestras fueron atractivamente presentadas.

El aún estudiante Rodrigo Marín Briceño expuso estos singulares bancos.
También llamó la atención la poca afluencia estudiantil, pese a que la Facultad estaba en plena actividad académica. El Salón del Mueble fue una iniciativa para construir país, que además de inyectar dinamismo a la universidad, pretendió ser un espacio para el intercambio de ideas y el acercamiento de los jóvenes en formación a diferentes propuestas de mobiliario. En ese sentido, a nuestro criterio, fue sub-aprovechado por el gremio y también por la propia comunidad ucevista. Los porqués se estarán evaluando, pero lo cierto es que como iniciativa valió la pena.


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